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La lactancia materna reduce el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante


Un reciente estudio, publicado en julio de 2011 en la revista Pediatrics, para el cual un grupo de científicos recopiló y realizó un meta análisis de 18 estudios internacionales y heterogéneos anteriores en los cuales se habían medido los índices de amamantamiento, concluyó que la lactancia materna, cualquiera que fuera su duración, protege contra el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

El efecto protector de la lactancia es más fuerte en lactancias exclusivas, es decir, cuando no existe suplementación con fórmulas lácteas. El estudio sugiere también que es el hecho de amamantar, en sí, el que protege del SMSL, y que no es meramente un marcador de otros factores protectores tal como la ausencia de exposición a humo de cigarrillo secundario u otros factores sociodemográficos. Por ende, los investigadores recomiendan que las madres amamanten a sus hijos como forma potencial de reducir el riesgo de SMSL.

Idealmente, según este estudio, la lactancia debería ser exclusiva durante al menos 4 a 6 meses (recordemos que las recomendaciones a nivel mundial - de la OMS, UNICEF, AAP, AEP es de que la lactancia materna sea exclusiva hasta que el niño tenga 6 meses cumplidos) y debe continuar hasta al menos el primer año de vida del niño (nuevamente, recordemos que el consejo de las autoridades sanitarias es al menos hasta los dos años y de allí en adelante lo que la madre y el bebé quieran). Las excepciones, según estos investigadores, son las madres que abusan de drogas ilícitas - en este caso yo les recomendaría contactar con Lactancia Solidaria y buscar una madre donante que pueda ofrecer leche humana al pequeño.

Algunos promotores de la lactancia materna han expresado su preocupación por la promoción de otros factores que según estudios epidemiológicos han demostrado proteger contra el SMSL, tales como el uso de chupetes y el hecho de compartir el lecho sin dormir en la misma cama, lo cual es inconsistente con la promoción de la lactancia materna. Aunque algunos estudios observacionales han revelado una asociación entre el uso de chupetes y la disminución de la duración del amamantamiento, esta asociación no fue consistente en otros estudios clínicos ni revisiones. La Academia Americana de Pediatría establece en sus políticas sobre lactancia, uso de la leche humana y SMSL que puede usarse un chupete una vez que esté bien establecida la relación de lactancia materna. De todas maneras, a la hora de decidir si darle o no un niño un chupete, creándole un nuevo hábito, cabe recordar que el pecho funciona por oferta y demanda y que el tiempo que el niño pasa con el chupete en la boca, es un tiempo en el que el pecho no está recibiendo el estímulo para producir leche. El colecho, ya sea en la misma cama o no, es promovido a menudo como una manera de aumentar las tasas de lactancia, sin embargo, aunque el colecho esté asociado con la duración de la lactancia materna, aún no está bien establecido si es la práctica del colecho en sí, la que aumenta las tasas de amamantamiento, o si son aqueñlos padres que eligen amamantar, los mismos que deciden colechar también.

La asociación entre dar el pecho y la reducción del riesgo de SMSL es considerable y se demostró a lo largo de los 18 estudios analizados, siendo los sujetos de diferentes países y poblaciones heterogéneas. La explicación biológica de estos hallazgos es que los niños amamantados despiertan más fácilmente del sueño activo que los niños alimentados con fórmulas lácteas a los 2 o 3 meses de edad, siendo el mayor pico de ocurrencia de SMSL entre los 2 y 4 meses de edad. 

La lactancia materna confiere también beneficios inmunológicos por encima de los niños alimentados con leche artificial al proveer inmunoglobulinas y citocinas que pueden proteger a los niños durante el período en el que son vulnerables de sufrir del SMSL, justamente mientras su producción de inmunoglobulina G es baja y la que adquirieron de su madre va disminuyendo.

Varios niños que han muerto de SMSL mostraban evidencias de una infección leve, días antes de su fallecimiento, que por sí sola no hubiera sido causa de muerte. Estas infecciones podrían inducir citocinas proinflamatorias que pudieran causar disfunciones respiratorias o cardíacas, fiebre, shock, hipoglicemia y déficits en despertares nocturnos. 

Aunque la posibilidad de causalidad reversa, es decir, que algunos niños tengan dificultades para amamantar causadas por condiciones de salud subyacentes que de por sí los podrían volver más suscepibles al SMSL, no puede ser completamente descartada, la mayoría de muertes por SMSL ocurren en niños anteriormente sanos; por lo cual, esta causalidad reversa sería responsable - en caso tal - de pocas de esas muertes.

El estudio concluye diciendo que dar el pecho tiene muchos beneficios y que la lactancia debería recomendarse para todos los recién nacidos a fin de mejorar el bienestar materno-infantil. El mejor momento para iniciar el diálogo con las madres acerca de sus intenciones de amamantar es durante la etapa prenatal y el hecho de que la lactancia materna disminuye el riesgo de padecer del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante debería explicarse en folletos y otros materiales divulgativos que se entregan tradicionalmente a las futuras madres durante su embarazo.

Recomiendan también que haya consenso entre todos los profesionales de la salud y que los mismos deberían hablar al unísono cuando se refieran a la importancia de la lactancia materna, que tras este estudio añade entre sus beneficios para el bienestar tanto de la madre como de la salud, la reducción del riesgo de sufrir del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.


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1 opiniones:

H* dijo...

muy muy interesante!

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