- Todo lo que creía saber acerca de la maternidad antes de pasar algunos meses siendo madre, era errado. Sam me enseñó a re-pensar mis antiguas creencias, a analizarlas en profundidad, a cuestionarlas, y a seguir mis instintos.
- A volver a ser niña, a conectarme con mi niña interior, a disfrutar de las cosas sencillas: Comer spaghettis con las manos es delicioso y divertido, hacer burbujas en el parque y perseguirlas, a escuchar las olas.
- Importa mucho más lo que sentimos que el qué dirán. Aprendí a hacer lo que mejor nos conviene a nosotros, aunque no sea lo que haga la mayoría a la hora de criar a sus hijos, por ejemplo a amamantar a demanda y disfrutar de la lactancia, a dormir juntos y disfrutar de la magia del colecho, a criar con respeto y apego, a llevar a mi hijo en brazos, aunque la gente opine que "ya es grande" ;)
- Una mirada, un beso, una sonrisa, una caricia, una olfateada de cuello lo curan todo, y cuando digo todo, es todo. Tanto de mi parte, como de la suya. No puedo permanecer enojada con ese pedacito de mí que habitó 9 meses en mi vientre más que por pocos minutos, ni él conmigo. Cualquier obstáculo es superable.
- A confiar en mi cuerpo. Pude parir, sin epidural, ni oxitocina: simplemente dejé hacer mi cuerpo y a mi hijo. Ambos supieron qué hacer. Puedo amamantar: saber que mi cuerpo es capaz de proporcionar a mi hijo alimento a su justa medida, confort, calor, consuelo, contacto y nutrición es simplemente increíble.
- A entregarme, entrega de verdad, sin reservas. Sin ella no se puede criar con el corazón. A estar constantemente en su lugar a la vez que en el mío, supongo que es una dualidad inherente a las madres, el de tener el corazón latiendo en dos cuerpos a la vez.
- A soltar, a fluír y a confiar. A apegarme mucho menos a las cosas materiales, al fin y al cabo son reemplazables y no son indispensables.
- A saborear cada segundo de la vida, porque cada uno es nececsario para hacernos quienes somos, para crecer y porque es irrepetible.
- A mirar el mundo con nuevos ojos, comprender lo que es aprender de cero, ser un lienzo en blanco, fascinarme con las cosas más sencillas y cotidianas.
- A agradecer cada noche y cada nuevo día el haber estado juntos, el tener un techo, amor y salud.
10 Cosas que he aprendido de mi hijo
3 opiniones:
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Rigel
dijo...
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bellísimo Louma!!!
la entrega de verdad, sin reservas, y aprender a soltar, a fluir y a confiar, son los 2 puntos que más me fascinaron!!!
realmente cuando una se entrega a la labor de ser madres la entrega a ese "ser maravilloso que se formó dentro de nosotros" no tiene límites, nunca en la vida me había entregado a alguien de la forma en que lo hago con mi hijo, es lo que más me llena y satisface: esa entrega.
y definitivamente lo material pasa a un último plano, primero está la felicidad y el aprendizaje de nuestros hijos, y si han de romper (por error o accidente) algún objeto, al estar jugando o curioseando, pues que más da, lo material va y viene...
bellísimo artículo, casi me hizo llorar ;)
saludos!!! -
15 de marzo de 2011 03:40
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Mamá Ecológica
dijo...
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Profundo, sencillo, original.. "te felicito".
Ayer lo busque y no estaba pero ahora si! Me gusta mucho leer todo lo que escriben las mamas, me emocina, y mas de una me hizo saltar un lagrimon! -
16 de marzo de 2011 11:35
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mami poppins
dijo...
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Me emociona. Ha sido todo un placer poder leer a otras madres, que sensaciones.
Muchas gracias. -
16 de marzo de 2011 13:57
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