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Crianza: El camino de menor resistencia


Hoy les traigo una profunda y necesaria reflexión, de la pluma de Scott Noelle, quien muy gentilmente me ha permitido traducirla para compartirla con ustedes en Amor Maternal. Se trata de nuestras resistencias internas, de las veces en que nos torturamos tratando de hacer las cosas de determinada manera y de cuánto un poco de flexibilidad, de apertura de mente, de dejarnos fluir nos puede facilitar y volver más agradable el camino...

Nos sugiere Scott, que tomemos un momento para observar la manera en que las gotitas de agua descienden por un cristal, sea una ventana o un parabrisas en un día de lluvia, o bien el cristal de la ducha, o incluso cómo bajan por las paredes del lavabo o fregadero.

Cada gota sigue su propio "camino de menor resistencia" hacia abajo, y ese camino es rara vez una línea recta. Fluye alrededor de los obstáculos de la manera más fácil posible. Cuando el obstáculo es otra gota, la manera más fácil podría ser el fusionarse con ella.

A veces, el camino más fácil es el que ha sido establecido por las gotas que han bajado anteriormente. A veces es más fácil para la gota quedarse quieta en el borde, hasta que pase otra gota.

En cualquier caso, no hay *intención*, no hay *esfuerzo*.  Sólo hay facilidad y entrega. La gota se "rinde" ante las maneras de la Naturaleza. Las evidencias al respecto están en todas partes - en los patrones de crecimiento de las plantas y en el comportamiento de los niños.

Scott nos propone un ejercicio de concientización que podemos hacer muy fácilmente fijando la intención de fluir como el agua a través de nuestros días y con nuestros hijos. Nos sugiere, prestar atención para darnos cuenta que en cuanto comencemos a sentirnos estresados es porque estamos de alguna manera resistiendo.

Cuando nos sentimos bien - nos dice - es porque estamos simplemente fluyendo.

Es un tema del que he hablado varias veces aquí, no desde este enfoque exactamente, sino relacionándolo con la flexibilidad y el respeto de los deseos de nuestros hijos. ¿Cuántas veces hemos estado en el parque insistiendo para irnos a casa - mientras el niño la está pasando muy bien, sin deseos de irse - diciéndoles que "debemos" irnos a cenar? ¿Por qué? ¿Qué nos cuesta fluir un poco y dejarles jugar hasta saciarse, hasta tener hambre? Les aseguro que no se quedarían eternamente en el parque, también podemos negociar, explicar amablemente, o incluso, dejar la cena hecha para que cuando lleguemos a casa con hambre no tengamos que ponernos a cocinar de cero, sino simplemente calentar...

Se me ocurren muchas maneras en las que la resistencia nos dificulta la crianza, aquí algunas:
  • El sueño: pretendemos que los niños duerman solos bien sea en la cuna o en otra habitación mientras que fluyendo, estaríamos todos mucho más contentos durmiendo juntitos.
  • La comida: intentamos muchas veces poner horario a las tomas de lactancia materna, regular la hora de las comidas, controlar la cantidad de comida que ingieren nuestros hijos, mientras que fluyendo, estaríamos respetando su apetito biológico y teniendo mucho menos - o ningún - disgusto ni conflicto al respecto.
  • El baño: muchas veces tratamos de que la ducha sea nuestro momento de relax en el día, e intentamos bañarnos a solas, a veces esto no es posible cuando no hay otra persona que se quede con el bebé y fluyendo con la necesidad, tal vez encontremos lo agradable y divertido que es bañarnos con nuestros hijos.
  • Podría seguir, porque sé que hay muchas más situaciones en las que resistimos, ya sea por condicionamiento social, o por simple desconocimiento a satisfacer las necesidades de nuestros hijos, y que fluyendo, nos iría mucho mejor... 
¿Qué otras se les ocurren a ustedes?

¿Qué opinan ustedes? ¿Qué se siente cuando resistimos los procesos de la vida? ¿Los pequeños sucesos cotidianos con nuestros hijos? ¿Se siente bien o mal?

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2 opiniones:

Pilar y Francesc dijo...

Pues si se trata de dejar fluir, nosotros desde luego dejamos fluir las cosas en el tema de la crianza. El nene tiene 10 meses y duerme en la cama con nosotros, tiene tetita a demanda, come cuanto y cuando quiere las papillas y he terminando bañandome con el, porque no hay manera de que esté en otro lugar sin parar quieto. Aunque me encanten todas estas cosas, he de decir que no duermes igual, Marc tiene muy mal dormir. Pero a veces compensa abrir los ojos y verle a gustito a tu lado calentito. Por no decir la cara de mucha gente cuando comentas todo lo anterior. Para muchos lo haces mal, los malcrías...te dicen ...madre mia...duerme con vosotros...madre mia!...ya vereis lo tendreis toda la vida, o cosas como que tengo mi vida hipotecada porque no lo dejo solo llorando mientras hago otras cosas...pero sabeis algo me da igual, yo he tenido un hijo para criarlo no para que el aprenda a hacer cosas solo y a dejarlo por ahi...blablabla. Menos mal que existen personas que hablan mi mismo idioma.

Anónimo dijo...

si yo huviera sabido todo esto cuando nacio mi bebe huviera sido todo muuuuucho mas facil desde el principio, igualmente empece a tomar mis propias decisiones a las dos semanas. desde entonces mucho mejor. recuerdo que en el hospital cuando nacio mi niña la pobre lloraba mucho por las noches, y ahora se que era de hambre por que me deje guiar por los malisimos consejos de que debia comer cada tres horas. ahora la pongo a demanda incluso por la noche, ya que tambien duerme con nosotros en la cama y todos tan contentos ;)

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