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Crianza respetuosa, aceptación versus tolerancia


En mi artículo anterior titulado Reflexiones sobre necesidades y placer les hablaba de la necesidad de fluír durante la crianza, de seguir nuestros instintos y lo que nos causara placer a ambos: mamá y bebé. Por ejemplo durmiendo juntos (colechando), punto respecto al cual muchos padres tienen luchas tanto internas como externas, sin embargo casi todos dicen que es delicioso cuando sus hijos duermen encima de ellos.

Dentro de ese fluír, viene englobada la aceptación de las necesidad del otro, y también el ir soltando las resistencias internas con respecto a la situación. ¿Para qué? Porque siendo la aceptación una de las más grandes fuentes de poder, tal y como nos lo comenta Scott Noelle, en su texto Aceptación versus Tolerancia, sin aceptación, no recibiríamos ni poseeríamos nada, no podríamos manejar cambios inesperados, ni escuchar de manera efectiva.

¿Y qué es la aceptación?

La aceptación implica estar en paz con Lo Que Es, con lo que tenemos en frente con este momento. Cuando nos rehusamos a aceptar algo, estamos sacrificando nuestra paz, de forma implícita.

Si en cambio podemos aceptar: "vale, ahora mi niño tiene una rabieta, acepto que tiene una emoción fuerte que ahora mismo no sabe canalizar, expresar, o que yo no he sabido leer sus señales sutiles", si estamos en paz con lo que está ocurriendo ahora, desde esa paz seguro que se nos ocurren mejores maneras de resolver o acompañar la situación.

Cuando no aceptamos algo, estamos creando resistencia y la resistencia aleja nuestro enfoque de lo que deseamos (que la situación vuelva a la calma), llevándolo hacia lo que no deseamos (que incremente la intensidad de la rabieta, por ejemplo).

Resulta evidente cómo perdemos poder y nos subestimamos a nosotros mismos cuando tachamos de "inaceptable" un comportamiento de nuestros hijos. ¿Lo ven?

Sin embargo, cabe puntualizar, que la aceptación no implica tolerancia, no es lo mismo. Es realmente posible aceptar algo mientras elegimos no tolerarlo. Por ejemplo, si tu niño en plena rabieta intenta pegarte, podrías aceptar (estar en paz con) el hecho - incluso mientras usas tu mano para protegerte de los golpes (que no toleras).

La gran diferencia radica en lo que tú sientes durante el proceso:
  • La tolerancia sin aceptación lleva al resentimiento.
  • La tolerancia con aceptación lleva al aprecio.
  • La intolerancia sin  aceptación lleva al conflicto.
  • La intolerancia con aceptación lleva a la creatividad.
En otras palabras, cuando aceptamos Lo Que Es - y estamos claros en que queremos cambiarlo - es fácil resolver los problemas de manera creativa.





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3 opiniones:

Laura dijo...

Me encanta leerte, Louma...

Leila dijo...

Hola Louma!!!! Me encanta los post de Amor Maternal!!!!!

Amor Maternal dijo...

Gracias Laura y Leila, por leerme y por sus palabras amables :)

Cariños,

Louma

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