Voy a comenzar este artículo con una breve aclaratoria, más que todo para los que me leen por primera vez… Yo no soy asesora de lactancia, ni doula, ni matrona (aunque en algún momento me haya apetecido serlo). Soy mujer, mamá, odontólogo y amo el yoga. Tengo un profundo respeto por el cuerpo humano y su modo maravilloso de funcionar. He dado un vuelco de 180º con respecto a la lactancia materna.
Les cuento un poco: Cuando por fin me digné a conversar sobre el parto que quería con mi obstetra (con unas 32 semanas más o menos, antes de eso estaba en negación y no quería pensar en el parto, pero ya les contaré acerca de eso otro día); él me preguntó si quería dar el pecho. Yo respondí lo que creo que contestan muchas mujeres desinformadas al respecto: “Bueno, Dr. Lo puedo intentar, a ver si tengo leche, vamos a ver, de todas maneras probamos…”, lo decía como por no dejar, porque realmente en ese momento no comprendía la magnitud de la lactancia materna, su importancia, ni lo maravillosa que es.
Digo que dí un cambio radical porque ahora pienso justamente lo contrario: todas podemos, si queremos y creemos en nosotras mismas; todas las mujeres podemos dar el pecho a nuestros hijos. El hecho de parir (natural, respetado, no medicalizado, sin anestesia) cambió en gran medida mi modo de ver el cuerpo humano. Aumentó muchísimo la confianza en mi misma y en la naturaleza que sembró en mí muchos años antes el yoga.
Una de las mayores cosas que merma la confianza en una misma de poder dar el pecho a nuestros hijos es la cantidad de leche. Ya verán que no faltan nunca personas benevolentes que te recomienden “una ayudita para descansar”, “es que llora mucho entre una toma y otra”, “seguro se está quedando con hambre”, “tu leche no es suficiente, si lo fuera, aguantaría las 3 horas entre una toma y otra”, “ahora ya es un niño grande, con 3 meses debería poder aguantar 4 horas e ir estirando el tiempo entre una toma y otra, mejor compleméntale con fórmula para que aguante más”, “¿no ves que se despierta a cada rato con hambre en la noche? Si le dieras fórmula en vez de la última teta, seguro que dormiría mejor, al quedarse bien llenito”. Mejor no sigo con la lista, que seguramente entre todas podríamos escribir una enciclopedia completa.
No voy a negar que en su gran mayoría, estos comentarios sean bien intencionados, y casi siempre vienen de personas que nos aman; y quieren lo mejor para nosotros y nuestros hijos. Sin embargo, muchas veces, son frases usadas por personas que desconocen el funcionamiento de las mamas humanas; o bien que llevan un gran condicionamiento social muy arraigado (difícilmente evitable en nuestros tiempos). Si quieren leer un artículo breve, muy comprensible acerca de ¿Cómo se produce la leche materna?, éste de Linda Smith es excelente. Alba Lactancia Materna aclara en este otro artículo muchas dudas acerca de la anatomía y fisiología de los pechos humanos; y explica también que un porcentaje muy bajo de mujeres sufre de hipogalactia verdadera (que además en varios casos es tratable).
Creo que poca gente habla más acertadamente (y apasionadamente) que Carlos González acerca de amamantar en su libro Un Regalo Para Toda la Vida. Tuve la suerte de que me lo prestara una vecina, cuyo bebé es un poco mayor que Sam; cuando mi mamá le comentó que yo estaba preocupada de no estar produciendo suficiente leche. Llevábamos justamente 3 meses de lactancia materna con un extraño híbrido entre a demanda y con horario. La verdad es que yo no sabía manejar muy bien la situación antes de leer a Carlos González.
En el Hospital Sant Pau, donde parí, mi matrona, Lourdes Martínez me aconsejó y explicó muy claramente cómo y por qué dar el pecho a demanda. Su argumento se basaba en un buen ejemplo: “Si acabando de salir de un restaurante donde has almorzado te consigues con una amiga y te invita a un café, ¿le respondes que tienes que esperar que pasen tres horas porque acabas de comer? ¿Le dices que no te toca tomar algo ahora? No, ¿verdad? ¿A que te tomas el café de todas maneras? ¿A que pides también un dulcito para acompañar el café? ¿Te tomaste el café por hambre?”
Con los niños pequeños pasa lo mismo; piden el pecho a veces por hambre, a veces por sed, otras veces por consuelo, compañía, cercanía, calor o afecto. Son razones igual de válidas, e igualmente necesarias de satisfacer para el buen desarrollo del bebé en todos los sentidos (físico, afectivo, emocional, psicológico, etc.). A pesar de eso oí tantos comentarios, como los que nombré arriba, acerca de distanciar las tomas; y había leído “Secrets of the Baby Whisperer” que es como un Estivill más light… que recomendaba suprimir las tomas en las que el bebé mamaba por pocos minutos porque no eran realmente necesarias, y al enseñarle al bebé a arreglárselas sin ellas, dormiría mejor y más horas seguidas. ¡Cuántas cosas absurdas somos capaces de creer antes de informarnos bien! ¿Acaso si uno se despierta de noche con sed o con la boca seca, deja de levantarse por un sorbo de agua?
En fín, le daba pecho a demanda a Sam, pero como siempre recibía comentarios negativos, lo hacía siempre y cuando no fuera antes de las 2 a 3 horas. Más adelante entendí que eso no era a demanda, sino con horario de plano… (Qué mal me hace sentir el recordar estas cosas, pero bueno… aprendí, y rectifiqué; que es lo importante). Obviamente Sam lloraba a todo pulmón en medio de las 2 a 3 horas de espera, lo cual era atribuido por todos a los dichosos cólicos del lactante… Y pensar que hubiera sido tan fácil de remediar, ¡y de evitar!
Luego de leer acerca de la crisis de los 3 meses, que consiste básicamente en que los pechos dejan de gotear y llenarse en exceso porque ya regulan mejor la producción de leche acorde con lo que mama el bebé. Esta sensación de que ya no se nos llenan hasta el punto de tensarse y doler los pechos, junto con los comentarios, un horario de tomas, y el no dejar al bebé mamar hasta soltar por sí solo el pecho a menudo nos dan la sensación de no producir suficiente leche. Esto no es así. La leche se produce a demanda, esto quiere decir que el pecho producirá justo lo que ha mamado el niño. Si mama poco (porque está todo el día con el chupón en la boca y siendo mecido para que "no pida tanto pecho"), obviamente no estará estimulando la teta, y ella no producirá esa leche que el niño hubiera pedido y necesita.
No estoy diciendo con esto que no usemos chupete, simplemente que seamos prudentes y que lo usemos al mínimo posible. Entonces; en la medida en que vaciemos los pechos, ellos producirán más. Un pecho que no es vaciado adecuadamente, por ejemplo; por no dejar al bebé mamar hasta saciarse, o por mala posición; se llenará menos. El bebé pedirá el pecho más seguido, porque tiene hambre, y al “demandarle” a la teta, esta producirá nuevamente más leche para saciarlo. Es un ciclo hermoso. Si interrumpimos este ciclo con “una ayudita” de fórmula, de manzanilla, de agua, de zumo… (además de toda la serie de daños que le produciría al bebé ingerir alimentos que su organismo aún no está preparado para digerir), generaremos un efecto dominó que deteriorará cada vez más la lactancia materna.
Un biberón significa que en esa toma el bebé no vació los pechos, por ende no se llenarán bien para la próxima toma. Razón por la cual probablemente luego de la próxima toma, quedará hambriento nuevamente, y te irás a prepararle medio teterito más para completar. Afortunadamente nunca cedí, ni accedí a darle un solo biberón a Sam, pero conozco varias mamás que poco a poco fueron decayendo, hasta sentir realmente que no salía casi nada de leche. El cuerpo humano es noble y perdona; si vamos retirando y disminuyendo gradualmente las tomas de leche artificial, aumentará nuevamente nuestra producción de leche hasta saciar bien a nuestro pequeño.
Durante los tres primeros meses, cada vez que me sentía los pechos demasiado llenos, me sacaba la leche con mi Medela Mini Electric
Intenté sacarme leche con el extractor, y no salía casi nada (20 a 40ml, cuando antes me sacaba 150ml en 10 minutos). Por alguna razón pensaba que si no salía leche con el extractor, quería decir que cuando Sam mamaba directamente, tampoco le estaría saliendo leche. Tras un poco de investigación comprendí que la estimulación que da un extractor pequeño, como el que yo tengo, no es la misma que logra un extractor de grado hospitalario
Luego de comprender los principios de oferta y demanda y del Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL), comencé a dar el pecho realmente a demanda. Además había leído en una página de lactancia materna acerca del fenogreco como método natural para estimular la producción de leche; como es un ingrediente del curry, y luego de varias lecturas acerca del tema, sentí confianza y decidí probarlo. Tomé fenogreco durante 3 días, además le di pecho a Sam cada vez que lo pidió, y no hacía esfuerzo alguno por no quedarme dormida con él. Al cabo de menos de 24 horas (de mucha teta y casi-hibernación) tenía los pechos llenos nuevamente e hinchados como la primera semana. Me quedé tranquila, era como romper el ciclo y superar el miedo. Volví a confiar en mi misma, en mi cuerpo, en mis instintos :)
No he vuelto a tomar fenogreco, he aprendido a seguir un poco más lo que me dicta en cuerpo. Para algo las hormonas de la lactancia producen sueño: porque las mamás necesitamos descansar para poder rendir bien durante todo el día. Llevamos 21 meses de feliz lactancia, ahora sí a demanda. Las críticas continúan, pero ahora sé responder mejor. ¡Ánimo que sí se puede! No es que la lactancia materna no tenga obstáculos, los tiene, y algunos bien grandes; pero son superables, con un poco de perseverancia. Al fin y al cabo los hijos crecen y esta etapa tan hermosa, íntima y dulce no volverá; mejor vivirla al máximo ¿no?
¿Tú qué opinas? Cuéntame, que me encanta leerte… Además puede que tu comentario, o consejo ayude a alguna otra mami que esté pasando por lo mismo.
Foto cortesía de Corbis.
Este artículo pertenece a la serie Lactancia Materna. Los demás artículos pueden leerse en los siguientes vínculos:
- Lactancia Materna y Desarrollo del Lenguaje
- Lactancia Materna: Mamá y Bebé Disfrutan y se Benefician
- Lactancia Materna: Relación con el Parto
Mira el resto de mis diseños en La Tiendita Amor Maternal =)






























