¿Qué aprenden los niños cuando los mandamos al rincón o silla de pensar?


He escuchado varias veces de boca de diversos padres que el time-out, o silla de pensar es una forma de castigo "menos dañina", más amigable, etc. con el niño. No estoy de acuerdo con ello, de hecho estoy en contra del castigo per se y creo que lo que buscamos los padres es enseñar a nuestros hijos que lo que han hecho es indebido, o tiene consecuencias indeseadas, dañinas, o simplemente no estamos de acuerdo con ello.

¿Y qué aprende un niño cuando se le invita al rincón o silla de pensar? Pues lo recuerdo muy claramente de mi infancia, y este video de Alfie Kohn lo ilustra a la perfección - además que resulta hasta gracioso que alguna vez se nos haya pasado por la mente que el niño castigado en el rincón de pensar fuera realmente a reflexionar acerca de sus actos y volver del time-out habiendo "aprendido una lección".

Les transcribo el video por si no comprenden inglés:
Digamos que una niña patea a su hermana, que le da muy duro y la hace llorar, y le decimos "necesitas irte al rincón de pensar. Necesitas ir a tu habitación a pensar acerca de lo que acabas de hacer".

Observemos entonces qué puede estar pensando esa niña cuando está sentada en su habitación [durante su time-out], ¿qué pasa por su cabeza? ¿Estará pensando: "¡Ah! Ahora comprendo que hacerle daño a la gente está mal"?

Es literal e irrisoriamente improbable, ¿por qué entonces se nos ocurre hacerlo? ¿qué pasa por su cabeza?

"Odio a mi hermana", "mis padres son horribles", "no sólo odio a mi hermana, sino que fíjense cómo voy a volver a darle cuando mamá no esté mirando", ¿algo más? Nada de lo que está pasando por su mente puede ser de ayuda alguna porque el castigo no enfoca la atención del niño en lo que pueda haber hecho, por qué estuvo mal hacerlo, qué otra cosa hubiera sido mejor hacer, les enfoca básicamente en procurar evitar un futuro castigo.

[y les decimos]: "¡Hey! Que no te vuelva a pillar haciendo eso otra vez", y ella piensa "vale, pues a la próxima no me pillarás".




Pensemos con la cabeza fría, porque si nos ponemos a ver, a primera vista el time-out puede parecer algo menos violento que un castigo físico, pero si miramos más allá nos damos cuenta de que conlleva humillación, ignora los sentimientos del niño, no busca realmente las causas, les enseña (probablemente sin querer) a aislarse cuando tienen un problema en lugar de "juntarnos" o hacer time-in, dialogando las cosas hasta encontrar una solución. El tiempo fuera no resuelve nada, enseña al niño a no expresarse, a buscar maneras de volver a hacer lo mismo sin que lo pillen y disminuye su autoestima.

Por otra parte, yo sí encuentro violencia en el time-out, aunque no sea violencia física, creo que es violencia psicológica. Muchas veces el niño llora durante toda la duración del tiempo fuera y todos - o al menos casi todos - conocemos las consecuencias a largo plazo de dejar llorar a los niños, del llanto no consolado en general.

Cabe preguntarnos, ¿les estamos enseñando empatía a nuestros hijos cuando les tratamos así? ¿Qué sentiríamos nosotros si ante un problema, disgusto o comportamiento que desagrada a nuestra pareja nos tratara de esta manera? ¿Y si hiciéramos algo desagradable a nuestros hijos y nos mandaran ellos al rincón de pensar?

Me da una sensación de bullying, así de simple. ¿Y qué tiene que ver con el bullying? Pues que en cierto modo es un abuso de poder, vemos a una persona "grande" de la cual depende enteramente la persona "pequeña", indicarle retirarse del espacio que están compartiendo. ¿Y qué va a sentir ese niño en esa situación? Pues tristeza, abandono, frustración, ganas de vengarse, de volverlo a hacer y que no le pillen, como bien comenta Alfie, de "perfeccionar" la táctica en lugar de dejar de hacer lo que "estuvo mal".

¿No sería más simple y más sano sentarnos juntos a hablar las cosas? Publiqué hace unos meses atrás un artículo sobre Felipe Lecannelier que habla justamente de esto. Pueden verlo, junto con mis reflexiones al respecto, en este enlace.

Los niños repiten muchas cosas porque aprenden imitándonos y muchas veces escapan de nuestra boca palabras que jamás nos hubiéramos creído capaces de pronunciar. Muchas de éstas pasan desapercibidas hasta que un hijo las repite. Benditos espejos son nuestros hijos, benditos maestros con infinito amor y paciencia que nos enseñan a volver a nuestra esencia :D

A propósito: no dejen de leer el excelente artículo que ha escrito Laura Mascaró acerca de la silla de pensar y de cuán absurdo es pedirle a un niño que piense, considerando y dándole a entender que pensar puede ser un castigo...

Aún queda mucho que decir en torno al tema de la crianza no punitiva, muy pronto publicaré más al respecto. Esta vez buscando soluciones constructivas, compasivas y por supuestísimo: respetuosas con el niño :)

¿Ustedes qué opinan? ¿Practican el rincón de pensar con sus hijos? ¿Sus padres lo hacían con ustedes? ¿Qué sentían en esos momentos?

Si quieres formar parte de nuestra comunidad de mamás, únete a nuestra página de Facebook, o síguenos por Twitter.

{Foto}
9 Comentarios
Comentarios

9 opiniones:

Red Mamis dijo...

Muy buen artículo, lo he compartido en Facebook.
Yo no castigo a mi hija de ningún modo, solo intento explicarle cuando hace algo mal (normalmente cuando hace algo con lo que se puede hacer daño).
Anabella

Zulema Acosta dijo...

Pues sí, yo practiqué el rincón de pensar con mi hijo hasta darme cuenta que es realmente absurdo. Al menos en mi caso no sirvió para nada, como dices los niños no se paran a pensar en lo que han hecho, sino que se encienden más esos sentimientos no tan buenos,pero que cualquier persona puede sentir. A veces los padres, sobre todo cuando nuestro pequeños son revoltosos y les cuesta obedecer, nos vemos desesperados para encontrar una forma de hacerle rectificar algunos actos que realmente son perjudiciales para él, pero los castigos no son un buen medio. No hace mucho escribí un post precisamente donde comentaba que siempre andamos diciendo eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca... pero pocas veces ofrecemos una alternativa a nuestro hijo para dejar de hacer lo que hace y centrarse en otra cosa/tema del que sí pueda participar y no sea perjudicial.

Amor Maternal dijo...

Zulema, ¿para qué quieres un hijo obediente? Yo prefiero que mi hijo comprenda las cosas, el por qué, se exprese con libertad y tenga criterio propio :)

Broken Fortune Cookie dijo...

Una vez, la Frijolita (que tenía menos de dos años entonces) estaba haciendo un berrinche épico y mi esposo le dijo "ok, you need a time-out". Yo como que no estaba segura de que fuera bueno o no, pero lo dejé. La subió a su cuarto, le cerró la puerta y la dejó berreando.

Yo me sentí muy mal, pero a los cinco minutos ya no escuché nada y me asomé a ver qué pasaba. Ahí estaba mi nena viendo un libro en su cama muy quitada de la pena. Pues no, que claro que no estaba "reflexionando" nada ¡si no tenía ni dos años! PERO le ayudó a tranquilizarse, que creo que era la intención de mi marido.

Creo entonces que me di cuenta de que no es el time-out en sí lo que funciona, sino removerlos de la situación y el lugar que está provocando el "meltdown". La siguiente vez que hizo una pataleta la cargué y con voz firme le dije "ya, nos vamos un rato a tu cuarto para que nos calmemos las dos", la subí a su cuarto, la senté en su cama y yo me senté con su hermano en el piso y nos quedamos en silencio. Al ratito ella empezó a jugar con otra cosa y se terminó la tragedia.

No sé si hice bien, pero por lo menos me parece mejor que encerrarla en espera de que "piense" en lo que hizo (lo cual es absurdo).

Será difícil convencer a mi esposo de que hay maneras menos agresivas manejar las rabietas, ya que a él lo que le hacían de niño era mandarlo al rincón y que se pusiera de rodillas con las manos atrás y la cabeza baja. De hecho, su hermana hacía eso con sus hijos (ahora adolescentes) y hasta fotos tiene de eso ¡y se ríen todos! A mí me parece atroz... y ni te cuento cómo son esos adolescentes hoy en día, groseros y respondones ¿de qué sirvió entonces?

Hay que romper con esos patrones de comportamiento que heredamos de los padres. Afortunadamente mis papás no eran así, y la realidad es que sé que me "vigilan" de cerca para que yo no me "desvíe" del camino de la crianza respetuosa que ellos aplicaron (UNA vez apliqué el método Ferber hace muchísimo tiempo y mi papá se enojó tanto conmigo que me dejó de hablar varios días).

Zulema Acosta dijo...

Con obedecer me refiero a que el pequeño entienda que hay ciertas acciones que están mal y no debe repetir. En mi caso mi hijo es un no parar, siempre va por libre y cuesta muchíiisimo conseguir el que no repita algunas acciones, él parece que entiende, sabe que está mal pero sigue haciéndolo. Mi nene tiene 7 añitos y desde el año pasado están evaluándole un posible tdah, no le afecta a su aprendizaje ya que él aprende todo y muy rápido, pero es un no parar. No sé si pueda o no estar relacionado con el hecho de que el pequeño siga repitiendo esas malas acciones muchas veces, pero hay momentos a la desesperada ya que nada es efectivo donde sí he recurrido al rincón de pensar,como dije antes igualmente para nada. No quiero un hijo obediente, por supuesto prefiero que sea él mismo y se exprese en libertad, pero sí quiero que aprenda a controlarse en ciertos momentos, que no dañe a nadie y empiece a tomar un pequeño sentido de la responsabilidad acorde a su edad.

mamá Sara dijo...

A mi hijo, que tiene 3 añitos, le llevan a la silla de pensar en el cole, cuando pega a otro niño o le quita un juguete, vamos cuando hace algo que no debe. Me parece muy triste que el único recurso de un profesor ante una situación que no desea sea esa. Les enseñan a contar y leer, pero en cuanto se trata de lo importante, mejor apartarlo que es más fácil y no requiere esfuerzo.
El otro día, cuando mi hijo pegó al pequeño, me preguntó si le iba a mandar a la silla de pensar, le dije que no estaba de acuerdo con a la silla de pensar, se quedó callado un momento, y luego me dijo que él tampoco.
Ya se que no hay soluciones fáciles, todos los días son un reto en el que conseguir que mis hijos aprendar a parar su rabia antes de pegar a alguien, o insultar, o alguna cosa así.
Pero si no les damos recursos, solos en una esquina, no los van a aprender. Si muchos adultos no saben controlarse, como dar por sentado que los niños tienen que saber hacerlo?
Por no mencionar en lo que realmente pienso de la silla del castigo, perdón, "de pensar". Aislamiento social. Ni más ni menos. Con todos los perjuicios y consecuencias negativas y dañinas que se mencionan en el blog.
No, la silla de pensar no es ninguna solución, ni siquiera debería ser una opción.

yolizca dijo...

Nosotros acabamos de llevar a la reinis al colé, ají usan esto del tome-out o el rincón. La verdad yo he tratado de hacerlos pero creo que la dinámica del colé y de la casa es 100% diferente. A menos en el colé se que no se pelea o llora, le ha gustado. Ademas me platica la maestra que cuando le piden algo lo hace, cuando le piden compartir comparte,etc.
Acá en cambio cuando le pedimos algo hay días que es un no continuo. Un día trate de hacer lo del rincón y me mando por un tubo, en fin que lo mejor que me funciona es platicar con ella y preguntarle porque algo no le parece, o porque no quiere, o que le pasa. Otras veces me pongo a cantar para no desesperar y ella cambia y se pone a bailar... En fin que hay días buenos y otros malos.
Yo la verdad no creo que esto del time-out funcione en mi casa... Al final hemos aprendido a decirle a la reinis que cuando nos pega duele y nos hace daño, le decimos que preferimos un abrazo y un beso... Obvio ante el pedido ella cambia y nos da un abrazo y un beso.

Ratona dijo...

Hola. Yo no comparto la idea de time out (tiempo fuera) he visto en programas de televisión que les funcionan bastante bien a algunos padres si lo saben usar con efectividad. Bueno con mi hijo lo uso, yo prefiero hablarle mucho y decirle cuando hace algo mal que mami se podrá triste si lo repite, yo no pido un hijo obediente porque sencillamente los niños son niños y son por naturaleza así, como dicen mis suegro que son pro crianza con apego, no le podemos pedir a un niño que tenga la misma mentalidad y madures que un adulto para hacer una acción o si comete un error, porque eso te lo da la experiencia y madures de los años, recuerdo una ves que mi hijo de tres años hacia un terrible berrinche era que yo queria que entrara a descasar, habia estado toda la tarde jugando afuera y era muy noche, mi hijo lloraba y gritaba que quería jugar mas, entonces salio mi suegro y me dice déjalo, no le hace daño a nadie que juegue 20 minutos mas, y entonces a los 20 minutos mi hijo desidio entrar solo a la casa sin llorar, había cumplido su promesa, entonces he aprendido a ser mas suelta en muchas cosas. En el colegio de mi hijo si he visto que practican el time out, de mandar un niño al ricon si pega a otro o si se porta mal, lo cual me parece terrible porque he presenciado ver llorar mares a ese niño castigado y humillado, el time out le quita al niño autoestima y aprende a reprender sus sentimientos y emociones, asegurandole ser un adulto con miles de problemas para expresar sus sentimientos y acá nos preguntamos mucho porque hoy hay tantos adolescentes que les cuesta hablar con sus padres y sufren doble de depresiones.En cuanto a la educación con castigo, veo el vivo ejemplo de los padres de mi esposo, ellos jamas castigaron a sus hijo( time out, castigos físicos o gritos), y vaya que fueron tres pequeños seguido uno del otro, y no veo que sean unos salvajes o desadaptados sociales como hacen entrever hoy los psicologos de quienes deciden practicar la crianza con apego con sus hijos, muy por el contrario mi esposo y veo tiene el mismo concepto de educación con respeto con nuestros hijos.

Rosario la Dinamitera dijo...

Una vez vi un frasquito relleno con una sustancia viscosa transparente y llena de brillitos. Cuando el niño está enojado o llorando agitas el frasquito y le pides que se concentre en los brillitos e imagine que cada brillito es su rabia y su enojo y que tiene que esperar hasta que todos lleguen al fondo del frasco para levantarse. La idea es que tranquiliza los ánimos del niño a través de un estado "meditativo" de contemplación. Después de calmado el niño se puede conversar con él y explicarle que lo que hizo no está bien. En general debemos tener en cuenta que las pataletas surgen de la necesidad de comunicar una necesidad pero que se expresa de una manera inadecuada porque no permite que la otra persona entienda qué es lo que necesita.

Los comentarios deben ser relevantes a la conversación y al artículo, ser respetuosos, estar escritos moderando el uso de mayúsculas y no contener enlaces de índole comercial, de lo contrario, no serán publicados.

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts with Thumbnails
 

Amor Maternal en Facebook

Google Friend Connect

Amor Maternal en Twitter

Diseño © 2009-2012 BlogDesign.es