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Crianza: Recompensas y Castigos

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Hoy me encontré con una reflexión de filosofía budista que me gustó mucho y por eso la quiero compartir con ustedes:

Cuidado con ponerle reglas a tus hijos.
Las reglas disminuyen su sentido de la responsabilidad.
Cuidado con ofrecerle recompensas a tus hijos.
Las recompensas disminuyen su auto-estima.
Cuidado con castigar a tus hijos.
Los castigos disminuyen su confianza en ti.

Permite que las lecciones sean impuestas
por la naturaleza de las cosas,
no por tu propio itinerario
ni tus propias necesidades.

La integridad reemplazará las reglas.
El bienestar reemplazará las luchas.
La espiritualidad reemplazará la religión.

El canto reemplazará las discusiones.
La danza reemplazará las batallas.

Texto original de William Martin de su obra The Parents Tao Te Ching (El Tao Te Ching de los Padres). Encontrado aquí. La traducción es mía.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Aplican castigos o recompensas con sus hijos? ¿Les parece que funcionan? ¿Han notado cambios de actitud por su parte, y de ser así; positivos o negativos? ¿Les parece respetuoso castigar o recompensar a un niño?

Si te ha gustado esta breve reflexión, te va a encantar mi clase online gratuita que toca este tema, y que puedes ver registrándote aquí.

Foto © Tammy Hanratty/Corbis

8 opiniones:

Ileana dijo...

Qué bonito texto... ¡por todas partes se llega al mismo sitio!

Ayer repasando yo también los principios de la crianza con apego, hablaba de eso mismo, del problema del CONDUCTISMO.

El conductismo es la teoría que describe CÓMO SE MANIPULA A OTRO SER HUMANO.

El sistema estímulo-respuesta (tanto de los castigos como de los premios) parte de una RELACIÓN ASIMÉTRICA entre quien ostenta el poder (el activo, el adiestrador, el manipulador) y quien es adiestrado (el pasivo, el adiestrado, el manipulado).

Evidentemente, en pleno siglo XXI, tal procedimiento se queda desfasado. No porque no sea efectivo, sino porque NO ES ÉTICO. No cuando se parte de una relación de igualdad, de respeto, de "danza" entre seres humanos igualmente valiosos...

Gracias por el texto, es bellísimo!!!

Un abrazo!!!

aprendiz de madre dijo...

No me gustan los castigos como tales, sé que es necesario corregir conductas erróneas pero hasta ahora lo hago conversando. Hablo con ella seriamente, mirándola a los ojos y le explico lo que no me ha gustado y por qué no me ha gustado. Cuando, por ejemplo, le pido que guarde sus juguetes y no lo hace, opto por dar la indicación solo una vez y después callar. Estoy pendiente de ella pero no le habló. Entonces se da cuenta, recoge sus juguetes y me dice: Mamá, háblame ya términe. Espero que esto siga funcionando porque estoy consciente de que la educación en los primeros años es fundamental para no tener hijos conflictivos. Me encantó tu post, un abrazo Louma

Azzy dijo...

Azzy:

Me ha gustado mucho tu entrada, me hace reflexionar. Con mi hija de 9 años he usado varios métodos (si solo vinieran con instrucciones). La verdad es que nos inclinamos mas al método socrático(hacer preguntas) y que ella tome decisiones por si misma. Hay veces que esto no es posible y usamos recompensas o castigo, pero no creo que sean efectivos.

Llanos dijo...

Hola Louma,

No estoy de acuerdo en usar castigos y premios (al menos no los materiales).

Creo sinceramente que cuando castigas a un niño por una conducta no deseada dejas de hacer responsable a tu hijo de sus actos, pasando a ser tú la responsable.

Por no hablar que no evitas la conducta indeseada, sólo consigues por un lado el miedo a las represalias, y/o a hacer esa misma conducta "a escondidas".

Cuando educas a base de premios, corres el riesgo a que no aprenda a hacer algo porque es lo correcto/mejor/adecuado sino por el premio de después.

Besos

Marta dijo...

Esto está muy bien, estoy muy de acuerdo pero es poco práctico. En casa, hablo con mi hijo, le hago razonar, digo las cosas una vez y callo, hago todo esto, cangureo al pequeño, he hecho colecho hasta mi reincorporación al trabajo, y todavía, en ocasiones, la cosa se va por otros caminos. Esta filosofía está muy bien, me encanta pero tiene fallos de implantación en una sociedad como la nuestra. A veces hay prisa, otras necesidad,... me encantaría vivir en el campo, hacer colecho, tener todo el tiempo para poder aguantar las rabietas de mis hijos,... pero no puedo, y a veces, un castigo funciona. Y las recompensas, ésas que suponen una aprobación por parte mía, son muy gratificantes para mi hijo, se siente reconocido y ve que estoy por él: ejemplo: recoge sus juguetes y yo le digo: muy bien, lo has hecho muy bien. Ello favorece su autoestima y refuerza una actitud positiva y un comportameiento que favorece la harmonía del hogar.
Respecto a las relaciones lineales con los hijos, no estoy de acuerdo. Mi marido y yo somos los padres y, como tales, habrá decisiones que tomaremos nosotros. El niño no puede guiar según que cosas en una casa. Hay que ser democrático y tolerante, permitirle la expresión y buscar el equilibrio en la casa pero no permitir que se convierta en tirano ni que tenga capacidad para tomar según qué decisiones.
Marta

Eowin_ldt dijo...

De todos los libros que lei sobre educación infantil, el que mas me gusto es "como hablar para que tus hijos escuches". Creo que es muy aplicable a nuestra vida, además a mi me funciona muy bien con mis hijos.
Sobre los premios, lo que yo uso es un calendario donde están recogidas las tareas de cada niño, al finalizar el día ellos mismos ven si cumplieron con ellas y en caso afirmativo ponen un circulo de color sobre el día. Si tienen toda la semna completa hacemos una excursión el sabado.

PAM dijo...

Me gusta mucho tu texto... Me lo prestas para compartir?

Estoy de acuerdo con alguien que dijo que los castigos funcionan, y ahí radica su peligro, como funcionan en el corto plazo es fácil caer en esto. pero que se enseña con el castigo? que clase de carácter forma.
Yo creo mas en buscar soluciones, en conectarse para luego corregir, enseñar, guiar.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Marta...nosotros colechamos y lo disfrutamos y espero poder seguir haciéndolo con el segundo bb que viene, aunque aún no se como colocarlo en la habitación.
A mi no me gustan los castigos y desde luego no se me ocurre pegar a mi hijo, pero a veces es necesario una reprimenda o negarle algo para que las cosas funcionen...también creo que reforzar sus conductas positivas mejora su autoestima.

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