4 Razones para Evitar los Lácteos


Ante todo quiero aclarar, para los que nos leen por primera vez, que no pretendo con este artículo dar consejos de salud, de nutrición, ni mucho menos sustituir el consejo de un médico o de un nutricionista, simplemente es una recopilación de ideas sobre el tema, para llevarnos a reflexionar acerca de por qué conviene evitar o disminuir el consumo de lácteos, valga la redundancia, de origen animal.

Desde el punto de vista de la naturaleza

Podríamos empezar diciendo que la gran mayoría de los médicos con ideología naturista u holística resaltan ante sus pacientes el hecho de que el ser humano es la única especie que consume leche después de la infancia, y que de paso toma leche de otra especie. Por otra parte, los antropólogos coinciden en que la edad natural de destete espontáneo en el ser humano suele ocurrir entre los 2 años y medio y los 7años. Edad a partir de la cual muchas personas comienzan a manifestar signos de intolerancia a la lactosa. Esto suele interpretarse como una manera en la cual la naturaleza protege la cría, para que sólo los más pequeños tomen leche, sin embargo, existen culturas como ocurre por ejemplo en Mongolia en las cuales los adultos ocasionalmente consumen leche materna. Y ahora me pregunto, y les pregunto a ustedes también: ¿Es necesario para nuestro organismo consumir leche de otra especie? ¿Acaso no es una señal lo suficientemente clara que el 70% de la población sea incapaz de digerir lactosa (y eso sin contar los casos no diagnosticados)?

Desde el punto de vista ético

¿Es ético privar a un animal de la leche que le corresponde por derecho? ¿Es ético explotar al ganado vacuno de la manera en la que suele hacerse en los países industrializados? No sé si han leído al respecto, pero son muy pocas las vacas lecheras que pastan libremente como las retratan en las fotos de los envases de La Lechera de Nestlé. La mayoría de las veces, se encuentran hacinadas en granjas industriales, y son atiborradas de hormonas y ordeñadas con frecuencia, a fin de producir mucha más leche de la que harían naturalmente. Por otra parte, al encontrarse hacinadas, se produce una mayor incidencia de enfermedades, por lo que son medicadas muy a menudo con antibióticos.

Desde el punto de vista de la salud humana

Los antibióticos administrados a las vacas lecheras, podrían pasar a la leche, por lo que indirectamente, los seres humanos acaban consumiéndola en mayores o menores proporciones. Por otra parte, el consumo de lácteos ha sido asociado de manera más o menos directa con una serie de enfermedades, entre las cuales se encuentran la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, el asma, el autismo, el cáncer de estómago, mama, ovarios, páncreas, próstata, pulmón, y de testículos, las cataratas, la colitis ulcerosa, el colón irritable, la diábetes Mellitus tipo I, los dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa, la enfermedad de Crohn, las enfermedades coronarias, la esclerosis múltiple, el estreñimiento, la fatiga crónica, las fístulas y fisuras anales, la incontinencia urinaria, la intolerancia a la lactosa, los linfomas, la migraña, las infecciones de oídos y garganta, las sinusitis, las reacciones alérgicas, el sangrado gastrointestinal, el síndrome de mala absorción, los trastornos del sueño, las úlceras pépticas, entre otros. ¿Razones suficientes?

Continuando con los efectos nocivos del consumo de leche animal para el ser humano, Laura Gutman dedica uno de sus artículos a este tema:

"La leche es una secreción glandular presente en todos los mamíferos. En la naturaleza hay cerca de 5000 especies, y los humanos somos sólo una de ellas. La leche sirve para alimentar a la cría hasta que esté en condiciones de alimentarse con autonomía. Ninguna otra especie continúa con el consumo de leche después del período de lactancia. Cuando crecemos, los mamíferos perdemos las enzimas que permiten la digestión de la leche, porque sencillamente no las vamos a necesitar más. Sin embargo los seres humanos ignoramos esa ley natural.

Tengamos en cuenta que cada leche es específica, es decir, que tiene una fórmula especial para cada especie y varía considerablemente entre una y otra. Tanto la leche de vaca, como la de oveja, la de ballena, la de elefanta, la de morsa o la de perra son diferentes entre sí, y difieren obviamente de la humana. La leche de vaca sirve para criar terneros, un animal grande con cuatro estómagos que llegará a pesar 300 kilos. La leche humana en cambio privilegia el desarrollo de la inteligencia.
Es importante que sepamos que la "leche de fórmula" -como la llamamos hoy en día- es leche de vaca modificada para adaptarla a los requerimientos del bebé humano. Pero no es un invento químico, como muchas madres creemos.

¿Cuál es el efecto nocivo más fácil de detectar en el organismo humano? El moco. La principal responsable es la caseína, una proteína abundante en la leche de vaca. El moco es la reacción saludable del organismo contra una proteína que no puede incorporar. Por lo tanto, en la medida que incorporamos leche o lácteos, el organismo segrega moco. El resfrío común deriva en dolor de garganta, luego en rinitis, sinusitis, bronquitis, otitis, neumonía, y en todas las infecciones respiratorias con las que conviven los niños durante la infancia.
A pesar de esta abrumadora realidad, los adultos no podemos creer que la leche, la bendita y maravillosa leche, se nos vuelva en contra. Preferimos apegarnos a nuestras creencias en lugar de hacer caso a la sabiduría innata del organismo de nuestros hijos.
¡Todos nuestros niños están repletos de mocos y no estamos dispuestos a relacionarlo con la ingesta de leche!" 
Desde el punto de vista psicológico

Ileana Medina Hernández, desde su blog Tenemos Tetas, hace una excelente reflexión al respecto en su artículo titulado Una sociedad no amamantada: una sociedad no destetada, donde comenta:
"Siguiendo las pistas científicas, podemos darnos cuenta de que nuestra sociedad, donde la duración media de la lactancia materna es de 3, 2 MESES*,  NO HA SIDO AMAMANTADA. Es una "sociedad sin prolactina", que díría Michel Odent.
 
Como dice el dr. Pere Enguix: cuando un niño no ha recibido suficiente teta (entiéndase junto a teta, amor, sostén, mirada, placer, cuerpo, compañía, respeto...), se queda toda la vida enganchado de una teta.
 
Esa "teta simbólica" adictiva, insaciable y desesperada que no fue satisfecha en la infancia, puede tomar muchas formas (desde un trapito hasta las drogas, de fumar a ser adicto al trabajo, desde un osito de peluche hasta coches deportivos de último modelo, el ego, el poder o la fama) pero una de ellas es mucho más obvia: la leche de vaca. El sustituto de la leche materna por excelencia.
 
Que sea el PRODUCTO ALIMENTICIO MÁS CONSUMIDO, debe tener alguna razón. ¿Por qué dependemos tanto toda nuestra vida de la leche de vaca? ¿Por qué, aunque nos haga daño o seamos intolerantes, buscamos insistentemente otro "líquido blanco" con qué sustituirla? ¿Por qué no es, en todo caso, un alimento más, sino algo que todo el mundo considera que "debe ser consumido", sobre todo por los niños?

¿Existe algún otro ser vivo en el planeta que nazca con la "necesidad" de consumir leche de otra especie? ¿Por qué se sigue considerando la "leche de vaca" y los lácteos como la única o principal fuente de calcio? Si  es cierto que los niños necesitan tomar leche hasta los 7 años, alguna leche, (en Cuba se le garantiza leche subvencionada a los niños hasta esa edad, por ejemplo), ¿lo lógico no sería que esa leche fuera la leche de su madre?
 
Tenemos una sociedad NO AMAMANTADA en su infancia; y como consecuencia, tenemos una SOCIEDAD NO DESTETADA. Una sociedad que NO SE DESTETA NUNCA, que sigue siempre adicta al "pecho materno" o lo que es peor, a la teta de la vaca, y a sus sustitutos tóxicos y dañinos, en todas sus formas.
 
Ese es el gran secreto de la lógica de las sociedades de dominación. Somos todos niños privados de teta, de afecto materno, de placer y satisfacción emocional en la infancia. Y por tanto, adultos permanentemente adictos y vacíos, que para ser felices, siempre necesitamos "más"."
 Para finalizar, me gustaría comentarles, que como amante de la cocina y de la buena comida, me ha sido muy difícil, en un principio, erradicar por completo el consumo de lácteos. Sin embargo he logrado disminuir la ingesta en aproximadamente un 90%. Intento ser lo más equilibrada posible, prestar atención a las señales de mi cuerpo, a la manera en la que reacciona ante cada comida y seguir sus pistas. Bajo esta filosofía, si ocasionalmente se me antoja rociar un poco de queso parmesano sobre mi plato de pasta, lo hago, o si me apetece ponerle un poco de mantequilla a la comida, también, pero el volumen de lácteos que consumo al día es muchísimas veces menor que el de antes, principalmente por haber sustituido la leche por leches vegetales.

Desde que cambié mi forma de comer, he perdido peso (sin que esa hubiera sido mi intención), y he ganado mucho bienestar. Siento menos fatiga que antes, ya no tengo dolores musculares, casi nunca tengo indigestión… Con esto no quiero decir que otras personas deban retirar de su dieta los lácteos, pero sí me gustaría invitarles a la reflexión y ¿por qué no? A probar una temporada sin lácteos, aunque sea de una a dos semanas, prestando atención a cómo se sienten, tal vez los resultados les sorprendan gratamente :)

En una próxima entrada trataremos el tema de las alternativas vegetales a la leche de vaca.

¿Y ustedes? ¿Consumen lácteos? ¿Los habían mirado bajo estos puntos de vista? ¿Se animan a probar un par de semanas sin lácteos (o reduciendo al mínimo su consumo?

Foto © Jamie Grill/Tetra Images/Corbis 

Más sobre el tema de los lácteos: 
21 Comentarios
Comentarios

21 opiniones:

Anónimo dijo...

Te adjunto 2 buenos artículos al respecto

http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=430

http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=430

Saludos

MMar

Asokita dijo...

Yo sigo sin entender la relación entre leche y mocos.
Mi hijo nació con mocos (pese a que el pediatra insistía en que era mucosidad del canal de parto que había tragado, cosa que podría haber sido cierta si no hubiera nacido por cesárea). Tuvo unos mocos increíbles hasta los dos meses. Después desaparecieron y volvieron a los ocho meses. Y ahí siguen.
El primer sorbito de leche de vaca lo probó a los 16 meses. Tampoco había tomado antes derivados de leche de vaca ni de ningún otro animal que no fuera su madre. ¿Mi leche le da mocos? Me cuesta creerlo, la verdad.
Carlos González dice que en personas muy intolerantes a la lactosa, la leche sí puede producir mocos (como un síntoma más de alergia), pero que la relación mocos-leche en personas que producen lactasa no está demostrada.
Yo creo que es como todo: una cosa es el uso y otra el abuso.

Cnastillas para bebe dijo...

Muy buena informacion gracia spor dar tu vision del asunto

MamiCool dijo...

Este artículo está muy interesante y me puso a reflexionar. Yo consumo leche y derivados de ella, pero leyendo este post analicé que antes de vivir en Estados Unidos no consumía tanta leche. En realidad, nunca me hacía falta. La usábamos para preparar batidos y esas cosas, pero no diariamente (y mucho menos tres veces al día como recomiendan).
Luego de mudarme aquí, tanto le dicen a uno que es "necesaria" que tomen más, etc., que ha tengo intolerancia a la lactosa, cosa que no tenía cuando vivía en República Dominicana y consumía leche sólo ocasionalmente.
Creo que voy a comenzar a bajar el consumo (ya estoy en el grupo de los que compramos leche sin lactosa) porque todo lo anterior tiene mucho sentido.

Alicia S. dijo...

Por dejar de consumir leche no van a dejar de sufrir los animales, lo siento pero comemos carne, deberíamos plantear un mejor trato a los animales pero eso incrementa el precio. Y los humanos somos los únicos animales que consumimos muchas cosas, todavía no he visto a un gorila cocinando unos macarrones con tomate, por ejemplo.

Carol dijo...

Yo ya había oído hace años que la leche de vaca nos produce en los adultos mas mal que bien. Y también lo de los mocos (me lo comentarón hace muchos años en el herbolario), y puedo decir por experiencia que es verdad.
Yo he intentado cambiar la leche de vaca por la leche de soja, estuve así un mes, en la que conseguí mejorar mi estreñimiento y mi hemorroide tras el parto, pero tengo que confesar que esa leche está malísima y volví a caer en la tentación. Intento alternar, unos días en el desayuno tomo leche (cuando tomo cereales) y otros un té con otra cosa.

esther dijo...

yo habria dejado los lacteos hace tiempo, pero no se por que sustituirlos, la leche de soja no me gusta nada y encima es mas cara, y los yogures lo mismo, aunque he de decir, que llevo mucho tiempo queriendo probar una temporadita sin lacteos, mira que es dificil, pero abra que intentarlo al menos :)

Aymé dijo...

Yo me he pasado muchos años sin tomar leche, en Cuba, cuando poder comprar un litro de leche para un adulto no de la tercera edad era un desafío. Así que no tendría problemas en dejar de consumir leche, pero el tema esta en la cantidad de productos que consumimos que llevan lactosa, y que ya vemos en las personas que son alérgicas lo difícil que lo tienen para poder escoger que comer. No es que no se encuentre, hay millones de cosas más, sino que el precio es mucho más alto, no estamos acostumbrados a estos sabores y por último, no sé yo si la proliferación de los nuevos productos de soja, etc., que también nos están llegando como bombardeo, son otra estrategia de mercado. A esta altura ya no me creo muchas cosas, estamos hechos a imagen y semejanza de los medios de comunicación que nos manipulan hasta límites insospechados. Hoy no puedes comer esto, mañana es lo mejor del mundo. Ya nos pasó en Cuba cuando ya no habia carne para consumir y nos dijeron que la soja era mucho mejor, nadie creyó al gobierno y consideraron que era una manipulación para hacernos comer carne de soja. Es difícil discernir entre la realidad y la manipulación, sobre todo cuando se trata de consumo.

Ileana dijo...

Yo, lo que se dice beber leche, he dejado de beberla. Y no necesito ninguna leche vegetal para sustituirla: desayuno un zumo de naranja, y un bocadillo. El resto del día como otras cosas, y no me apetece beber leche.

Las leches vegetales me parecen una bobería: si te apetece, tómalas, pero sustituir la leche de vaca por leche vegetal es como sustituir un cigarrillo por un cigarrillo de plástico: al organismo no le aporta nada. Y lo que le puede aportar el vegetal, se lo aporta igual en otras maneras que no tiene que ser "leche". Si quieres tomar avena o almendras, no hace falta que sea en leche.

La soja también me da su yuyu, porque hay un mogollón de soja transgénica, y desde el punto de vista ético y de la naturaleza, también se están deforestando un montón de territorios, para plantar soja, en condiciones de explotación de los obreros y todo lo demás... así que estamos en lo mismo.

Ahora, sí tomo los lácteos en todas sus demás formas: sobre todo queso, helados, algún yogur de vez en cuando, postres u otros productos que llevan leche en su elaboración y que no estoy mirando que no la tengan para comerla. Creo que con eso ya es una dosis más que recomendable de leche. Y que eliminarlo de la dieta me supondría un esfuerzo enorme que de momento, no me llama :-)

Un abrazo, Lou, y gracias por la cita.

Aymé dijo...

Estoy de acuerdo contigo Ileana, no veo necesario, para los adultos, consumir leche porque sí. Con los niños lo veo diferente porque cuando tenemos que dejarlos en la guardería para poder trabajar, y como a mi, ya no me alcanza la leche que me saco para las tomas que ella necesita, no veo otra solución...quizás no estoy bien informada, por eso busco en vuestros sitios, pero me parece que la leche de vaca es la mejor alternativa.
Un abrazo...

Amor Maternal dijo...

Gracias MMar!

Asokita, la leche no es la única causa de mocos… Los mocos son una respuesta irritativa de las mucosas, pueden deberse también a otras causas. No creo que tu leche le de mocos, a menos que por ejemplo sea alérgico a la proteína de la leche de vaca y eso le cause una reacción siendo tú la que ingieres los lácteos.

Una idea podría ser visitar a un osteopatía para que mire de manera holística la salud de tu hijo y te haga alguna recomendación. Puede que sepa cuál es el causante de los mocos y te ayude a controlarlos.

Otra idea, sería hacer un poco de introspección, Laura Gutman habla de que los niños a veces se enferman por distintas causas y que por ejemplo, cuando no reciben la suficiente presencia materna o cuando su llanto no es atendido como ellos esperan (no digo que sea tu caso, sólo te comento lo que he leído al respecto), buscan otras formas de llamar la atención de la madre y recibir sus mimos, una manera que sea más "visible" para la madre, como por ejemplo enfermarse.

MamiCool según las estadísticas que he leído, en Estados Unidos beben leche como si fuera agua, ¿no? Además recuerdo haber visto miles de veces cuando era niña los anuncios de Got Milk? en todas las revistas americanas que mi mamá compraba… Ya me contarás si te sienta bien el reducir los lácteos, creo que es muy importante escuchar el cuerpo y hacer caso de sus señales :)

Carol y Esther, a mí tampoco me gusta el sabor de la leche de soya, y he leído cosas negativas al respecto. Próximamente publicaré un artículo sobre alternativas (deliciosas) a la leche animal ;)

Amor Maternal dijo...

Aymé es muy duro al comienzo, pero una vez que te acostumbras, es factible. Yo leo desde siempre las etiquetas de lo que compro y tienes razón, es sorprendente la cantidad de productos que llevan leche, pero por otra parte, no soy extremista, si por ejemplo me apetece comerme un poco de Nutella, o chocolate blanco, que sabemos lleva algo de leche, pues me lo como, pero no es lo mismo que tomarme medio litro de leche al día… Pero si por ejemplo le compro galletas María a Sam, sólo compro la marca que no lleva leche en sus ingredientes (aún no he encontrado Nutella ni chocolate blanco sin leche, aunque procuro comer más bien choco negro, y hacer cremas de chocolate en casa con leche de avellanas, pero si me apetece, pues lo como igualmente, en pequeñas cantidades).

Por otro lado, como le comentaba a Carol y Esther, he leído cosas negativas acerca de la soya, y que su consumo en formas no fermentadas no es recomendable (hallamos soya fermentada en la salsa de soya y en el tofu, entre otros, la leche de soya es no fermentada). Por eso ahora, compro leche de soya y sólo la uso para platos que quedarían mal con otras leches vegetales (arroz, avena, avellanas, almendras, coco, etc.)

Ile entiendo tu punto de vista, pero alguien que ha comido toda la vida ciertos platos, necesitará con qué sustituir la leche, como ingrediente para prepararlos. Te doy dos ejemplos: Desde niña siempre me ha gustado desayunar leche con cereal, es lo que me sienta bien, y me gusta mucho. Por recomendación de mi osteópata (y me ha sentado genial), he casi-eliminado el trigo, la avena, el maíz, y la cebada, además de los lácteos de mi dieta. Así que ahora desayuno leche de avellana con cereal de arroz (delicioso)… El segundo ejemplo: de toda la vida hemos comidos lácteos, por lo cual mi mamá nos hacía algunas comidas que llevan leche entre sus ingredientes, por ejemplo puré de papas (ahora lo hago con caldo en lugar de leche, o con agua y aceite de oliva), o comidas con salsa bechamel (ahora las preparo con leche de almendras o soya), o con nata como por ejemplo un Stroganoff…

Por eso considero necesario hallar sustitutos, no para los psicológico de "tomar un líquido blanco", sino más que nada desde el punto de vista gastronómico, jeje, para quienes amamos la cocina e intentamos eliminar de ella algunos ingredientes. Desde el punto de vista nutricional estoy de acuerdo contigo en que aporta lo mismo comerse un puñado de almendras que beberse un vaso de "leche" de almendras, que al fin y al cabo no es leche. Pero si necesitas un líquido blanco para preparar un plato que te ha gustado de toda la vida… sí que es conveniente :)

Aymé hay maneras de aumentar el suplido, para ver si logras sacarte más… por ejemplo los fines de semana y luego del trabajo dándole sólo pecho, a demanda, y extrayéndote antes y después de cada toma, durante unos días. De todas maneras cuando pase los 6 meses, podrá comer otros alimentos en tu ausencia y/o tomar zumos, agua, etc.

Asokita dijo...

No, Louma, mi hijo no está enfermo. Tiene mocos, que es distinto. Yo tengo 35 años y sigo siendo una mocosa. Tengo mocos de noviembre a mayo y no por ello estoy enferma.
¿Nos provocan los mocos la lactosa? Podría ser. Pero mi dieta es la misma todo el año y yo en verano no tengo mocos. Mi hijo tampoco tuvo el verano pasado. Ya veremos qué pasa este año.
Me resulta difícil de creer que el organismo de mi hijo genere mocos para llamar la atención. Tampoco creo en la osteopatía (aunque supongo que sí, siempre hay que buscar la visión holística de las cosas, no sólo de la medicina). Puede que mi conclusión sea algo simple, pero estoy convencida de que mi hijo y yo tenemos mocos porque sí, porque nuestro organismo reacciona así al frío.

Amor Maternal dijo...

Asokita, lamento si mi comentario haya herido tu sensibilidad, de corazón no es mi intención... Sólo intentaba enfocar las cosas de otro modo. Los mocos son una respuesta irritativa de las mucosas, puede que no sea ante la leche, sino ante el frío del ambiente, al polen, o a la sequedad (para lubricar, por ejemplo, si las fosas nasales están muy secas). Podría mejorar con un humidificador, o tal vez en lugares con clima más templado. Eso desde el punto de vista alopático

Yo también tengo tendencia a la rinitis alérgica, así que te comprendo. Mejoró bastante tras dejar los lácteos, pero si voy a un lugar muy frío, con viento, o un aire acondicionado muy fuerte, me suele gotear a veces la nariz (aunque mucho menos que antes).

He leído en varios libros de enfoque holístico a la salud, que los mocos se asocian con llanto reprimido. Laura Gutman también comenta algo similar, extraigo el siguiente texto, escrito por Noraya, en su blog El Rumor de las Libélulas:

"Según Laura Gutman en su libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", los mocos en los niños y en los bebés son las lágrimas que lloran, ya sea porque ellos son quienes hacen aflorar estas emociones que nosotros reprimimos en su función de catalizadores o de espejos purísimos que reflejan lo que nosotros no vemos, o porque se sienten tristes y desplazados, y de alguna manera reclaman su espacio dentro del aura de la madre (sobre todo en estos primeros años en los que el bebé y la madre están "fusionados"). Otra vez la separación le ha provocado mocos, y ésta vez no una separación física, sino una separación emocional y psicológica. Esto es mucho más sutil, pues se encuentra en lo invisible… Anoche Nur estaba en la cama tosiendo y con dificultades para respirar, le aspiré los mocos con el "sacamocos" y le hice Reiki concentrándome en una fórmula de homeopatía útil para estos síntomas. Al mismo tiempo yo sentía un dolor profundo y sordo en el pecho. Sentí claramente que lo que le pasaba a Nur tenía que ver conmigo. Entonces empecé a reflexionar, “todo pasa por algo”. Consulté el libro de la Gutman, y entonces comprendí todo. Mi niña me había estado echando de menos, no comía porque mi aura no era "nutritiva" entonces, no era rica en amor, comprensión, comunicación. Sus mocos revelaban otra vez la angustia de separación."

yara dijo...

Hola Louma, te quería comentar que la publicidad y varios espacios de tu pág no los puedo ver, aparecen como sapitos en un cubo de hielo.
Saludos Yara.

Amor Maternal dijo...

Hola Yara,

Gracias por avisar, son los botones gráficos, algunos de publi, otros a distintas secciones de AM... ya lo estamos mirando, a ver si atinamos con la solución pronto. Para resolverlo más rápidamente, por favor coméntame qué tipo de sistema operativo y explorador usas. Perdona las molestias, y gracias por la paciencia...

Saludos,

Louma

Anónimo dijo...

yo tengo a hijita en la dieta sin gluten ni caseína, y dentro de todas las mejorías, debo también decir que ha dejado atrás los mocos, no le ha vuelto a dar siquiera gripe, de pronto cuando hay mucho frío y es temporada de influenza ella apenas si trata de enfermarse pero no le dura mas de 1 o dos días, es maravilloso después de que vivió con mocos todos los días hasta los 3 años mas menos. Lleva 8 mese sin consumir ningún lácteo, su crecimiento ha sido bueno, sin retrasos, su peso se ha mantenido bien, aumentando lo esperado por su edad, y su desarrollo de lenguaje ha sido maravilloso. Soy nutricionista y para mi dejar la leche atrás fue duro pues te enseñan que es lo mejor, pero en mi caso la experiencia con mi hija me esta demostrando que no es así.
En cuanto a la leche materna, la nuestra, pues lo mejor que hay, lleno de inmunoglobulinas, factores protectores, cicatrizantes, sustancias para estimular el desarrollo cerebral, etc, es leche de humanos para humanos, no leche de un animal consumida por bebes, y estoy de acuerdo luego de la primera infancia no debe seguir su consumo.
En la infancia QUE VIVA LA LACTANCIA MATERNA

Anónimo dijo...

Fijaste que antés de tener a mis hijos era vegetariana y tomaba leche de soya. Despues que tuve a mis hijos, mi cuerpo me pedía la leche de vaca y la carne roja. Tuve una anemia terrible.

Aunque mi marido y mi hijo son vegetarianos -- por conciencia -- mi hija y yo comemos carne y tomamos leche de vaca. No sé porque pero no me siento bien si no como o tomo ningún producto de animal. -Elisa Batista de MotherTalkers.com

Chiito dijo...

Bueno mi experiencia y las enfermedades que se han manifestado en mis hijos y en mi misma me dejan como sabiduría que a nosotros si nos ha perjudicado el consumo de leche y lacteos.
Yo si estoy convencida de que la leche es malisima, no la consumo desde hace 2 años, me siento muy bien.
Les recomiendo leer el libro de Dieta Amucosa del Dr. Arnold Ehret.

bequipequi dijo...

Me gustaría poder leer los artículos que relacionan el consumo de leche con todo ese montón de enfermedades, si pudieras, por favor, dar una relación de la bibliografía que has usado para escribir el post estaría muy agradecida.

Por otra parte me pregunto para qué buscar una alternaiva vegetal a la leche de vaca, dado que no es necesaria bastaría con eliminarla de la dieta alegremente, no es así?

VeryBerry dijo...

Me gustaría que se dejase de hacer esa asociación entre no dar el pecho y no dar amor, cariño, respeto, miradas, etc que aparece citada en el artículo. Lamentablemente, por mucho que yo lo desee, no podré dar el pecho por causas objetivas, pero mis hijos contarán con todo mi amor. Esa generalización pseudo freudiana de que se sigue tomando leche porque no te amamantaron es tan dañina para las campañas de lactancia materna como las propias muestras gratis de Nidina, y es totalmente ofensiva.

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