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Lactancia Materna: ¡En público y a mucha honra!




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Ayer leí un artículo excelente y diferente sobre lactancia materna. Lo leí en inglés en el blog de Dr. Momma, y lo compartí por Twitter porque me pareció una visión diametralmente opuesta a lo que viven muchas mamás del mundo occidental diariamente en cuanto a la lactancia. Confieso que aunque me pareció genial, me dio un poco de pereza traducirlo, y anoche me he encontrado con que Ileana de Tenemos Tetas lo ha publicado en castellano, traducido por Ana Isabel Chinchilla, así que léanlo, no tiene pérdida.

Quiero comentarles un poco acerca de lo que me hizo sentir al leerlo: Lo escribe una mamá que ha criado a su hijo, durante sus primeros años en Mongolia, un país en el que la lactancia materna es vista como algo perfectamente normal, cotidiano, y yo diría que no sólo completamente carente de tabúes, sino además; te alientan y te felicitan por amamantar. Esta madre cuenta cómo al dar el pecho en el mercado, te ceden un asiento dentro de la tiendita, cómo la gente te sonríe en la calle por dar el pecho, te felicitan, e incluso cómo extraños se le han acercado para darle un besito en la frente a su bebé mientras amamantaba. Así... normal, sin cortarse, ni incomodarse en lo absoluto. Y si el niño (sin importar su edad) se ha despegado del pecho para sonreír y se han salpicado de leche, pues se secan la cara y ya está.

Si nos vamos al otro lado del mundo, concretamente a occidente, nos encontramos con lo contrario... ¿Cuántas madres abandonan la lactancia por sentirse observadas, juzgadas, relegadas, excluídas de actividades cotidianas? ¿A caso estamos haciendo algo indecente? ¿Estamos haciendo un striptease en medio de un mall o de un restaurante? ¡NO! Estamos simple y llanamente haciendo aquello para lo cual fueron diseñados - por la sabia naturaleza - nuestros pechos: alimentar a nuestros pequeños.

¿A cuántas de nosotras nos han abordado con comentarios y actitudes opuestas a lo que describe tan hermosamente esta mamá canadiense acerca de su experiencia en Mongolia? ¿A cuántas nos han hecho pasar el mal rato de dirigirse a nuestro hijo y decirle a la cara mientras amamanta o pide teta: "ya estás grandecito, ¿no?", o el típico de las que damos pecho a demanda: "¿otra vez?!? ¡pero si acabas de amamantar hace un momento!"? Luego el típico "es que tu leche no lo alimenta, o no produces suficiente cantidad. Deberías complementar, porque de haberse saciado, no pediría teta tan seguido".

Un grave problema que se presenta a menudo en Estados Unidos y en el Reino Unido, por nombrar sólo algunos lugares, y que ha generado grandes protestas por parte de las Lactivistas - Activistas en pro de la lactancia materna - es la lactancia en público. A muchas, miles de madres no sólo las miran mal, sino que además les sugieren, o en muchos casos les exigen taparse porque ¡incomodan! a las demás personas presentes. Cuando no es así, les piden irse al W.C.: ¡A un baño público! No olvidemos que estamos hablando de comer, un acto que debe realizarse en un lugar con características mínimas de higiene, y de hacerlo en un sitio que 99% de las veces carece de ese requerimiento. Por no mencionar lo indignante que es que te pidan comer en un lavabo, sea público o no. ¿Y el apetito, qué? ¿Y los olores? ¿Y los sonidos de un baño? ¡Asco! Mejor no sigo.

Acá les dejo un video realizado por la Asociación Australiana de la Lactancia Materna, ilustrando justamente esta idea.


Tras incidentes así, que han acabado muchas veces con denuncias, y cartas abiertas en la prensa; estos grupos han organizado nurse-ins o actos de protesta a los cuales concurren muchas madres lactantes, con sus bebés a amamantarlos simultáneamente en el local que ha ofendido los derechos de una de ellas. La reacción la mayoría de las veces ha sido una disculpa pública, y un cambio de políticas dentro de la empresa, explicando a sus empleados que de allí en adelante no prohibirán más la lactancia en público en sus locales. Una batalla ganada.

Acá les dejo un video montaje de las protestas realizadas en Estados Unidos tras un momento desagradable que han hecho pasar a una madre lactante en un restaurante Applebee's. Resultado: Un anuncio en las puertas que dice "Apoyamos la lactancia, bienvenidas madres, pueden dar el pecho en nuestras mesas". ¿Un poco absurdo? ¿Acaso dar el pecho no es normal? Deberían poner también un anuncio en la puerta diciendo que está permitido hablar mientras comes. :D



Otras veces, lo que han logrado, como en Hong Kong, ha sido la consideración por parte del gobierno del establecimiento de salas de lactancia en diversos sitios públicos. Cosa que me produce sentimientos encontrados, por varias razones. 

En cierto modo, es un paso en positivo, porque le da más comodidad a la mamá, y la hace ser objetivo menos a menudo de miradas críticas; sin embargo si miramos un poco más allá: la relega a irse a esos lugares específicos e interrumpir cualquier actividad social que esté realizando. Por ejemplo, imaginemos una cena familiar en un restaurante, durante la cual se desarrolla una plácida conversación. En cuanto te dispones a amamantar, te piden amablemente que te retires a la sala de lactancia habilitada para ello. ¿Habilitada? Si lo único que necesitas para dar el pecho es una teta y un bebé. Simple. 


Por otra parte, volviendo al tema de que la lactancia materna incomoda a las demás personas presentes en un establecimiento, yo me pregunto varias cosas: ¿Y la comodidad de la mamá? ¿Y la del bebé? ¿Acaso no incomoda más oír al bebé llorando a todo pulmón mientras la mamá nerviosa se incorpora, levanta al bebé en brazos, coge su cartera, la pañalera por si acaso y se excusa de la mesa para irse a la sala de lactancia? En fin, volvamos a la cena familiar: Se interrumpe la conversación, te levantas de la mesa, se rompe el ambiente, todos reanudan la conversación, y tú te pierdes de todo lo que haya sucedido durante tu ausencia obligada. Cuando vuelves, ya no sabes ni de qué hablaban, y probablemente tu plato yace frio frente a ti, y todos han terminado de comer. ¡Vaya manera de divertirse en grupo!

Acá les dejo un video relatando cómo han llevado a cabo la campaña de concientización en Hong Kong, en el que un grupo de activistas han enviado invitaciones a varios políticos, a comer en baños públicos. Aunque me gusta la parte gráfica de la campaña para crear conciencia, tal y como expliqué arriba, no estoy de acuerdo con excluir a las madres y enviarles a un lugar específico para dar el pecho.



Otro tema que me perturba en este ámbito es la hipocresía en torno a la aceptación o no de unos pechos visibles en público. No estoy criticando los escotes, pero seamos sinceros: ¿Por qué está tan aceptado socialmente una publi de una ferretería, por poner un ejemplo, o de cualquier otra tienda que no tenga nada que ver con el tema, que muestren una mujer ligera de ropa, con los pechos casi al aire, y por otro lado mal visto dar el pecho en público? Sinceramente no lo entiendo. Creo que el que percibe la lactancia sea en público o no, como algo obsceno, indecente, y meritorio de ser ocultado, o privado de luz, lo está mirando desde la perspectiva equivocada. Bien equivocada.


Muchas veces las personas que ven la lactancia materna desde este punto de vista, le piden a las mamás que se tapen, que se cubran, usando una manta o cobertor. A muchos bebés les desagrada que les cubran la cabeza, y en caso de no incomodar al bebé, puede ser bastante molesto para la mamá por varias razones. Primero que todo, creo que sólo los bebés pequeñitos, y de ellos sólo unos pocos, aceptan tener la cabeza tapada mientras amamantan. Además, el amamantamiento es un momento de vínculo, de miradas amorosas, de gestos únicos y dulces, de complicidad entre mamá y bebé. ¿Es justo privarlos de eso? Creo que no. Por otra parte, taparse con una cobija, además de ser engorroso, genera más calor y por ello no es factible en climas calurosos, por no decir insoportable. A raíz de este tipo de comentarios, ha surgido el lema en inglés If breastfeeding offends you, put a blanket over your head, o lo que es lo mismo: Si la lactancia materna te ofende, cúbrete tú la cabeza con una manta :)

Sé que es difícil, pero creo que la solución está más bien en normalizar la lactancia. Es algo normal, lo sé, pero lamentablemente 50 o más años de marketing de fórmulas lácteas han hecho grandes estragos: logrando un par de generaciones en las cuales la lactancia artificial se ha convertido en una norma socialmente aceptada, a pesar de ser la cuarta mejor opción en cuanto a alimentación de un bebé  en edad lactante se refiere. Nunca he leído un caso en el cual se le haya pedido amablemente a una mujer que se retire de un establecimiento comercial por estar dándole un biberón a su bebé. La solución no es atacar a las madres que no dan el pecho, sus razones y dificultades - entre ellas muy probablemente la falta de apoyo del entorno - habrán tenido. Nos toca apoyarlas y respetarlas al igual como queremos que nos apoyen y respeten a nosotras, sin criticar. 

La idea no es ofender, es integrar, es aceptar al otro, es ver y entender que la lactancia es el modo default de alimentación de nuestras crías.

¿Cómo es vista la lactancia materna en tu comunidad? ¿Te han hecho pasar un mal rato por dar el pecho "en público"? 


Foto © VGL/amanaimages/Corbis

10 opiniones:

Ileana dijo...

Bravo, bravo, aplausos reiterados, Louma!!!
Excelente resumen!!!
No sólo con la lactancia, también sucede con otras cosas (se me ocurre por ejemplo, las expresiones cariñosas entre homosexuales).
SEÑOR: SI A USTED NO LE GUSTA, mire para otro lado. El problema lo tiene usted.
Un abrazo, compañera lactivista!!!
(Por cierto, el término lactivista se lo vi a Irene, de Ser Mamás y me ha encantado!!!jejeje).

Ramón Soler dijo...

Qué buena revisión, Louma !!

A unos amigos, aquí en Málaga, les pasó algo parecido en un centro comercial. Este es el video donde lo comentan
http://www.youtube.com/watch?v=h5Q5WFLd-xU

Luego se hizo una tetada en el Centro y pidieron disculpas. Luego son muy amables, pero el primer mal rato tienes que llevártelo.
Ahora, ese mismo centro comercial colabora y presta su local para actividades como la celebración de la semana de la lactancia, etc. Es de agradecer.

Ileana dijo...

Sobre las salas de lactancia: yo creo que está bien que existan, que exista un espacio permanente que VISIBILICE la existencia de la lactancia, y que pueda ser usado POR AQUELLAS MADRES QUE ASÍ LO PREFIERAN.

Pero no que se invite a nadie a pasar a ellas.

Besos!!!

Vivian dijo...

Brillante, Louma!! Totalmente de acuerdo. Yo también opino como Ileana, las salas de lactancia están bien para quienes quieran usarlas, pero a nadie se le debería invitar a hacerlo.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Estaba en el salón de casa de unos amigos y eramos muchas personas, algunas de ellas apenas las conocía. Comenzé a amamantar a mi bebé de pocos meses y una de las chicas que menos conocía me dijo que si quería retirarme a otra habitación para estar "mas tranquila". Yo le dije que me encontraba tranquilísima. Acabó saliendo ella y su marido. Ahora han sido padres y ella ha decidido que no va a dar el pecho. No me extraña, si lo considera algo para lo que hay que esconderse!!!
Y por cierto: todas las salas de lactancia que yo he visitado tienen una papelera hasta arriba de pañales, y ya sabemos todos que desprende un olor más nauseabundo que cualquier baño público.

Bere dijo...

Totalmente cierto... una amiga me dijo que no le había dado pecho a su bebe, porque "ya sabes, los primeros días tantas visitas, pues nunca le pude dar!"
Y yo así =O pero si estaba en su casa!! y ni ahí podía, no la critico, la entiendo, a mí tampoco me gustaba dar pecho en público porque la gente lo ve con morbo, y no, gracias... pero es increíble que sea así... bien dicho, pueden ver a una mujer con el super escotazo, y no pueden ver a un bebé tomando teta (que muchas veces enseñamos menos que las del escote)

Paola* dijo...

Yo en general no he tenido mayor problema por lactar en público, alguna que otra mirada incómoda u ofendida y ya. Pero hace unas semanas justamente, llevando a mi hija en el cargador amantando (con el pecho totalmente descubierto), a la mayor de la mano, y atravesando la calle llena de carros una señora me gritó desde su camioneta en marcha "faltas a la moral" arrancandose de inmediato sin darme tiempo de siquiera contestarle.
Me dejó con una sensación de asco-vergüenza-tristeza, como si de verdad hubiera estado haciendo algo malo.....
México

Lu:@katoi dijo...

Hola Louma! Te felicito x tu blog y tus tweets. Soy la mamá de Liam desde hace apenas 4 meses y vivo en Roma,Italia. El otro dìa mi marido tenía que ir al banco y decidì esperarlo en un bar de piazza Barberini para poder dar la teta. Me sentè decidida a pagar € 3,50 por una botellita de agua, dado que en Roma centro el servicio a las mesas es casi un robo a mano armada por el turismo. Estuve unos 20 minutos dando teta e intentando buscar con la mirada a algùn mesero para que viniera a tomarme el pedido. Nadie vino, ni siquiera para echarnos. A pesar de vernos, nos ignoraron completamente, como si no estuvièramos. Nos fuimos sin saber si reìr de esta pobre gente o llorar por la sociedad en que vivimos.

Mónica Alvarez dijo...

Mis hijas me han curado mis complejos. Siempre he tenido mucho pecho y toda mi vida he intentado ocultar, tapar, disimular a través de la ropa, fulares, lo que fuera. Desde que nació mi hija mayor ya va para cuatro años, no tengo complejos de sacar la teta allí donde voy.

Me dice mi marido que la gente mira sorprendida, pues aunque la mayor hace mucho que no demanda en la calle, tengo un bebé ya de diez meses que mama a todas horas y se ve que se les hace raro ver amamantar a una niña ya tan grande. Y lo dormida y a gusto que se queda.

Gracias por el post.

Anónimo dijo...

Q pesar,mucha gente prefiere q un bebe llore de hambre?es acaso esto gusto para el y para la madre?vivo en colombia y tengo un peque ya de 20 meses y aunque ya no pide teta nunca tuve problema en darle en el sitio q fuera ademas q mi esposo me apoya nunca me fije en la gente solo en mi bb el es lo q mas nos importa,alguna vez si me reprocho un amigo de la flia pero le dije q es lo mas normal del mundo y no mostre ni temor ni verguenza hasta q se hizo cotidiano y dejo de fastidiar.q viva la lactancia materna.

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