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Sabela Zumalacárregui: "Acompañé a mi hija en todo su camino hasta este mundo pariéndola de rodillas y viéndola entrar en la vida"


Hay muchas razones por las cuales amo ser blogger. Desde siempre me ha gustado escribir, y desde que tengo uso de razón, me ha interesado la docencia y creo que esta es una bonita manera de compartir lo que voy aprendiendo como mamá y lo que escribo, a la vez que tejemos redes de mamá a mamá. 

Pero hay días, días en que recibo un e-mail, o un comentario en Facebook, en Twitter, o aquí en Amor Maternal, que me ponen una sonrisa de oreja a oreja... Así que hoy, con permiso de la mamá que me lo ha enviado, quiero compartir con ustedes un precioso e-mail que me ha escrito una lectora. Una carta que me ha puesto el corazón hinchado y una sonrisa inmensa en los labios. Por eso y por muchas otras razones, amo ser blogger :)

Hola Louma,

Soy Sabela Zumalacárregui, no se si te acuerdas de mi. Te contacté por primera vez por motivos de trabajo, hace algunos meses. A raíz de conocer tu blog me enganché, me resultó muy atractiva esa forma de comprender y vivir la maternidad que nadie me había presentado antes. Me enseñaste a disfrutar de mi embarazo, a preparar y defender mi parto y a plantearme qué tipo de madre quería ser, ahora que sabía que había "tipos".

Vivo en Alemania, por motivos de trabajo de mi marido, y eso creo que también me ha ayudado a ser independiente de la corriente intervencionista y conductista que hay ahora mismo en España respecto al parto y la crianza. Aquí contacté con matronas maravillosas que me han acompañado y asesorado y sobre todo querido durante el embarazo, el parto y la iniciación de la lactancia.

Carmela, mi hija, nació con 8 días de "retraso" y gracias a Dios mi matrona me protegió de una inducción al parto, me ayudó con productos homeopáticos, baños templados y ejercicios a iniciar de manera natural el trabajo del parto. Fue mi primer parto y duró 12 horas, de las cuales 8 estuve en casa con mi marido, en mi entorno, entre la bañera, la pelota y una mecedora. Incluso me dormí en algún momento entre las contracciones aunque en horizontal era como más incómoda estaba.

Mi madre y mi hermana mayor habían venido a pasar Noche Buena con nosotros y estaban en casa cuando todo empezó pero respetaron nuestra intimidad de maravilla.
En el paritorio estaba sola con mi marido, mi matrona entraba de vez en cuando y con una sutileza impresionante comprobaba como estaba la situación sin hacer más tactos vaginales de los estrictamente necesarios. 

Mi marido había grabado un CD con bandas sonoras de mis películas preferidas y lo llevamos al paritorio, recuerdo allí otra pelota, un baño que me preparó Sabine (matrona) con mucho cariño, y entrar en un estado como si me hubieran drogado, perdí la noción del tiempo y solo caminé de contracción en contracción. Recuerdo que fue un trabajo duro, el más duro que jamás he hecho sin duda, que grité desde lo más profundo de mis entrañas pero que lo disfruté de principio a fin, acompañé a mi hija en todo su camino hasta este mundo pariéndola de rodillas y viéndola entrar en la vida. Ella se agarró a mi pierna cuando nació y me miró a los ojos, no lloró, me saludó con la profundidad de sus ojos, abriéndome una nueva ventana. Recuerdo el olor a vida, el temblor de mi cuerpo tras el trabajo y la emoción de tenerla en brazos.
 
Depués de parir antes de subirme a planta, nos pasaron a Carmela y a mí a un cuartito contiguo al paritorio (del que te adjunto una foto para que veas lo acogedor que es) donde la puse al pecho con la orientación de Sabine para encontrar la postura más cómoda para las 2. Estuvimos en el hospital 2 días en los que dormimos en 2 camas juntas mi marido, mi hija y yo. 

La leche tardó un día en subir pero las enfermeras me animaron y apoyaron, no le dimos chupete ni fórmula, solo un suero 2 veces. Al principio tuve un poco de mastitis que atajamos a tiempo con paños fríos con esencia de eucalipto. Después tuve unas grietas que me curé con mi propia leche y lanolina y lana natural de oveja.

Desde que conocí a Sabine le dije que tenía mucho miedo a las episiotomías y la quería evitar a toda costa, ella me lo garantizó tranquilizándome desde el primer momento. De manera que me dí masajes en el periné con aceite de rosa de mosqueta los dos últimos meses de embarazo y tomé sesiones de acupuntura a partir de la semana 37 una vez a la semana hasta ponerme de parto. Me desgarré unicamente 1 cm y los puntos solo me incomodaron durante 4 o 5 días.

Desde entonces todo va de maravilla, disfruto la lactancia, el colecho, hacer yoga con mi bebé y llevarla en fular, ¡ah! y de los consejos del Dr. Carlos González, (me compré a través de tu tiendita "Amar, Comer, Mamar" y hoy mismo pido "Una nueva maternidad") en una gran, gran parte gracias a ti y a Amor Maternal. Por eso quería compartir mi historia contigo, espero no haberte quitado demasiado tiempo. 

Muchas gracias y un beso enorme,
Sabela

{Foto} 

Gracias Sabela, por alegrarme el día :)

¿Y tú? ¿Nos cuentas tu historia?

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4 opiniones:

Anónimo dijo...

Es un sentimiento que compartimos muchas de las que te leemos, gracias Louma! Analia S

Claudia dijo...

Hermosa forma de decir, hermosa forma de nacer a la maternidad. Muchas bendiciones para esta mamá y su Carmela de caramelo.

Diana dijo...

:_) precioso!

Gabriela dijo...

Hermoso relato! Yo estoy esperamdo con muchaa ansias, y con mucho menos miedo este parto (segundo) porque he conseguido enontrar en mi entorno una clínica que cree en los partoa humanizadoa. Quiero sentir plenitud, quiero pasar cada dolor y cada contracción como lo decida mi cuerpo y mi bebé. Tengo unas ganas de en poco poder contarte un parto así! SE QUE LO VOY A LOGRAR

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