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Yo uso mis zuecos sólo en casa desde hace algunos meses, y lo mejor de ellos no es sólo la suela ergonómica, que te ayuda a descansar las piernas luego de estar todo el día de pie... ni lo ligero que es el zapato en sí. Lo mejor fue un día en que cambiando a mi bebé, cayó un enorme trozo de caca sobre mi zapato y otro día en que justo antes de meternos a duchar, desvestí a Sam y mientras me terminaba de desnudar, se sentó sobre mi zueco a dejarme un regalito... Fue en ese momento que supe que era hora de comprar un aro adaptador/reductor para la poceta/inodoro. Lavé mis zapatos en un instante con una esponjita y jabón, y los sequé con una toalla de papel. Al salir de la ducha me los puse como si nada... a diferencia de las pantuflas de tela, que hubiera tenido que lavar a mano o en la lavadora y luego esperar a que se sequen, sea en la cuerda o en la secadora para podérmelas poner nuevamente.
Foto bajo licencia Creative Commons, algunos derechos reservados, cortesía de Emrank
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