Si tienes tiempo leyéndome sabrás que evito el tema político, pero es que esta vez, como madre, como mujer, como venezolana, como ciudadana del mundo, como ser pensante, no lo puedo evitar y quiero que reflexionemos juntos sobre algo.

Yo siempre he dicho que cada cosa tiene diferentes capas, o niveles. En el tema político, cuando gobierna alguien, tenemos capas sociales, familiares, civiles, militares, internacionales, y muchas, muchas más, pero hay una capa en concreto de la cual quiero hablar, de la cual siento que NADIE se preocupa, y necesito traerla a la luz.

Yo nací en el Líbano, recuerdo la guerra, las bombas. Tuve una infancia linda en donde recorrimos varios países, lo cual me hace sentir ciudadana del mundo, y agradezco esa experiencia enriquecedora. Soy también venezolana, y allí vivimos durante 13 años hasta que empezamos a sentir que las cosas iban de mal en peor -aunque en aquella época, aún se podía vivir de manera medianamente decente.

Dicho esto, y habiendo visto cuánto une un discurso de odio, un discurso en el que literalmente se siembra odio en la población, en sus entrañas, se logra que peleen entre hermanos, vecinos, que la gente se ataque unos a otros, se discriminen, se critiquen y se hagan daño personas que ayer eran amigos, o al menos tenían una sana convivencia, me preocupa enormemente el efecto que esto pueda tener en los niños y en el futuro.

Estoy en contra del adoctrinamiento. 

Creo en la libertad y en el ayudar a nuestros hijos a formarse su propio criterio.

Y me pregunto...

¿Qué criterio se forma un niño que ha crecido bajo un regimen como el chavista?

Y ahora me dirás... pero Louma, yo no soy venezolana, ni vivo en Venezuela, ¿para qué me cuentas esto?

Ya te explico...

Sólo uso a Venezuela como ejemplo, pero hemos visto salir a otros candidatos presidenciales, cuyos mensajes de odio UNEN a la población, y los ponen a unos contra otros. 

¿Trump te suena?

No lo conozco personalmente, ni lo juzgo, pero me llama poderosamente la atención como refleja la sombra de la población, como ataca sistemáticamente todas las "minorías", cómo va sembrando odio.

Y lo hemos visto en Venezuela, salvo que este desastre ya lleva 18 años en curso.

¿Y qué implica eso? 

¿Cuál es el punto, para qué me cuentas esto?

Pues porque ahora tenemos una generación entera de adultos que han vivido día a día bajo este mensaje, bajo este adoctrinamiento, en estas condiciones infrahumanas, y que creen, a pie juntillas -porque es lo único que han vivido desde que nacieron- que esto es lo normal.

Que es normal ir a 7 farmacias diferentes para comprarle un medicamento a tus padres, o visitar una decena de supermercados intentando comprar pollo, o cualquier otro producto de consumo básico... que no se encuentren medicamentos ni alimentos, que comprar papel higiénico sea prácticamente un contrabando, que el supermercado esté custodiado por militares que sólo permiten a cada familia comprar un máximo de un litro de aceite de maíz, que la gente prácticamente se mate por hacer la compra, tras horas y horas de colas desde tempranas horas de la madrugada.

Y así un sinfín de anomalías más -las vemos como anomalías los que estamos fuera y los que recordamos lo que era vivir de forma normal en una ciudad que funciona, con gente cordial y educada, amable y hospitalaria- y sin embargo, estos niños -hoy ya adultos- que han crecido con el odio en vena, bajo estas deplorables condiciones, no lo saben.

¿Por qué habrían de luchar? 

¿Van a querer hacer algo?

¿Se van a dar cuenta siquiera que hay que hacer algo, o van a creer que lo que contamos los mayores, los que recordamos cómo eran las cosas antes de que esta ola de odio arrasara con todo, son simples recuerdos, fábulas, fantasías?

Sí, cada pueblo elige sus gobernantes, pero ahora cuando ya ni recordamos lo que era la normalidad, ¿qué podemos hacer?

¿Cómo enseñamos a nuestros hijos que hay que luchar por una vida digna si ni saben lo que es, ni la han presenciado nunca?

Y volviendo a Trump...

Me preocupa profundamente cómo se verán afectados los niños con sus discursos, ¿cómo afectará esto al bullying, a la xenofobia, a la discriminación, a los grupos como LGBTQ?

¿Qué podemos hacer como padres para recordarle a nuestros hijos que aunque haya personas (en el poder, incluso, y muy mediáticas) que se expresan de esta manera, hacerlo NO está bien?

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Louma Sader Bujana

Es autora de múltiples bestsellers, entre ellos Reflexiones sobre Crianza Respetuosa, y Happy Agenda, así como creadora de diversos cursos pioneros que devuelven el bienestar y la fluidez a la relación madre-hijo. Es, además de Licenciada en Odontología, con un enfoque en la educación y prevención, la fundadora de Amor Maternal, y de la Academia de la Crianza Respetuosa. Se ha especializado en marketing y emprendimiento online, ofreciendo consultoría para profesionales y pequeñas empresas.


2 comentarios:

  1. Pienso exactamente como tú!! Peineta y pintxos creo recordar que tambien escribio un post sobre el tema. Es duro pensar el mundo que estamos haciendo para nuestros hijos...pero confio en que no siempre va a ir mal. No pierdo la esperanza. Soy itxaso quingu

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  2. Buf, y hablas como madre venezolana. Aquí una madre española (en breves) que tiene el mismo miedo que tú, del mundo en el que va a introducir a su hijo...

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