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Laura Gutman: "Evaluemos si hemos organizado los festejos de fin de año de acuerdo a nuestra realidad familiar o en cambio, en base a los mandatos establecidos."



Las Fiestas de Fin de Año

Share/BookmarkPerdidos en el consumo de bienes materiales, olvidamos que estamos recordando el nacimiento del Niño Jesús y el mensaje de amor que traía consigo. Habitualmente estamos abocados a saber quién regaló qué cosas, quien se olvidó, quien cumplió con todos y si nuestra familia ha sido justa en la repartición de los obsequios. También comemos con exageración. Brindamos y bebemos más que de costumbre. Y a la cama. Si ésa ha sido la realidad durante los últimos años de festejos familiares, quizás podamos hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y que llenen de sentido esas noches tan especiales. Tal vez podamos volver a cierta intimidad, reunirnos con pocas personas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos. Y para los niños, algo fuera de lo común, soñado, imaginado y en lo posible no muy caro. Los niños tienen derecho a recibir una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada. Alguien puede regalar un breve concierto de piano o una pieza tocada en flauta dulce. Podemos abrir los álbumes de familia y mirar fotos viejas durante horas, mientras los niños descubren a sus abuelos con cabello, a sus padres siendo niños y a novios y novias que quedaron en el olvido. Sería emocionante ofrecer a los comensales dos minutos de tiempo para pedir un deseo en voz alta, comprometiéndonos a intervenir para que se haga realidad. Y desde ya, podemos hacer silencio. Pensar. Meditar. Rezar. Ponernos las manos en el corazón. Darnos cuenta que estamos juntos. Contarles a los niños algo relativo al nacimiento de cada uno de ellos. En fin, cualquier gesto amoroso, cargado de ilusión y respeto, que nos recuerde por qué estamos juntos, es perfecto para un verdadero día de fiesta compartida.

¿Y si hay familiares que no están dispuestos a modificar las rutinas repetidas en años anteriores? No pasa nada. Pero hay algo que sí podemos hacer: revisar si el modo en que históricamente hemos celebrado, ahora encaja con nuestra realidad. Por ejemplo, evaluemos si con bebes muy pequeños, vale la pena estar lejos de casa hasta altas horas de la madrugada, o si es saludable someter a los bebes, a ruidos y música inadecuados. Observemos si nuestros niños se sienten cómodos entre familiares que ven una sola vez por año. Registremos si estamos arrastrando a nuestros cónyuges a circuitos donde no son bienvenidos o se sienten incómodos. Examinemos si nuestro deseo está alineado, o bien si seguimos mandatos obsoletos como por ejemplo asistir a la casa de tal rama de la familia, porque siempre ha sido así y nunca nadie lo ha cuestionado. En cualquier caso, evaluemos si hemos organizado los festejos de fin de año de acuerdo a nuestra realidad familiar o en cambio, en base a los mandatos establecidos.

Sin ninguna duda -si hemos extraviado el sentido profundo de estas reuniones- los niños no tardarán en manifestar sus incomodidades a través de enfermedades, llantos o simplemente portándose muy mal. Si ése fuera el caso, en lugar de castigarlos, examinemos si hemos arrastrado a toda nuestra familia a un sitio absurdo, justo cuando era momento de encontrarnos con nosotros mismos.







Foto © Ariel Skelley/Blend Images/Corbis

9 opiniones:

Ileana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gabriela dijo...

Agrego algo, quien quita que siendo solidarios y preparando regalitos como golosinas a niños de un hospital o de menores recursos nos pueda hacer sentir todavía mejor ;)

Amor Maternal dijo...

Ileana gracias por pasar, jeje... Es durillo acostumbrarse y seguirse dejando llevar por tradiciones que ya uno no siente como propias ;)

Gabriela, tienes razón, super linda idea lo de los regalitos, apuesto que traería mil sonrisas :) (pero no daría chuches, jeje)

Besos a las dos y gracias por la visita!

Louma

LUPITA dijo...

excelente articulo mcuhas gracias por muy a tiempo hacernos reflexionar, por lo pronto en mi familia si haremos algo diferente, estaremos en el bosque y no habra regalos materiales para nadie, pero eso de los recuerdos de nacimiento me agrada y lo aplicare para cuando estemos cenando Gracias

Rigel dijo...

hola louma! de verdad MIL GRACIAS por compartir este artículo aquí con nosotros, lo necesitaba justamente en este momento... yo no soy materialista y estoy educando a mi hijo sin ese materialismo horrible que nos abruma hoy día, pero como son las fiestas navideñas pues, en estos días me estaba debatiendo entre si darle un regalo de "niño jesús" (en venezuela como sabrás eso es lo que se acostumbra), o realizarle un tratamiento odontológico (precisamente) a mi hijo (que es necesario pero no super urgente), el cual pensaba posponer para enero porque soy madre soltera y estoy económicamente algo apretada... usando la lógica, la salud debe estar por encima de un regalo, pero como es la sociedad que lo presiona a uno desde todo ángulo (todo el mundo le pregunta a mi hijo qué le pidió al niño jeús), pues no sabía que hacer, pero obviamente ya me he decidido a llevarlo al odontólogo que es más importante, y ya en enero le trataré de dar un regalo de reyes magos...

Amor Maternal dijo...

Gracias a ti Lupita, por pasar... Eso de reunirse en el bosque suena precioso :) Ya nos contarás qué tal les va, me encanta!

Hola Rigel, de nada :) Entiendo perfectamente por lo que estás pasando pero te cuento: lo del regalo no tiene por qué ser tan blanco o negro, hay muchos tonos de grises... Para eso está la creatividad :) Siempre habrá alguna solución que nos haga felices sin necesidad de implicar una gran inversión. Me parece genial que pongas su salud delante, y si te soy sincera, cuando vivía en Venezuela, me fastidiaba bastante esa pregunta "¿y qué le pediste al niño Jesús?". Sé que nadie lo hace con intención materialista ni por molestar, pero me parece que reduce las navidades a algo muy superficial, cuando para mí es una ocasión para reunirse con la familia y hacerse detalles lindos, que no necesariamente tienen que costar dinero. No comentas qué edad tiene tu enano, pero si eres buena cosiendo por ejemplo, o dibujando, podrías hacerle un juguete casero que seguro le encantará y será la envidia de todos, jeje. Las cosas hechas a mano, con amor, y mejor aún, por mamá... siempre salen hermosas. Se me ocurre que podrías hacerle un muñeco de tela, relleno de su personaje preferido. O una pequeños personajes de tela o cartón duro, por ejemplo de distintas profesiones, con velcro por detrás, que se peguen a una ciudad de tela por ejemplo, con edificios cosidos, hospitales, zoológico, calles, carros, etc... hay muchas ideas por ahí. Intentaré (pero no prometo) hacer un artículo sobre regalos caseros, ok?

Besitos y ya me contarás qué cosa genial inventaste :)

Louma

Rigel dijo...

mil gracias nuevamente louma por tus consejos!!! mi bebé tiene 3 añitos recién cumplidos y sí, seguramente cualuquier cosa que le de le va a encantar, me enorgullece decir que mi bebé me adora y todo lo que viene de mi lo aprecia de una manera que te debes imaginar como me llena... bueno ya te contaré que le di de regalito (yo no soy muy buena con las manualidades pero mi hermano si así que le pediré ayuda jejeje)... besos!!!

Amor Maternal dijo...

Rigel viste que empecé una serie de posts ayer sobre juguetes caseros, ecológicos y económicos? :) Seguro que alguno les gusta! Si te animas a hacer uno, nos cuelgas la foto en Facebook, ¿sí? ;)

Besito!

Louma

Rigel dijo...

hola louma!
si vi que has colocado posts, ahora mismo los leo y escojo algo que seguro nos encantará (me gustó mucho la idea de hacer algo yo misma para mi peque)... ya te contaré y te mostraré.
besos y nuevamente GRACIAS!

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