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Yolanda González: "Adecuemos las leyes protegiendo a la infancia y reconociendo la maternidad/paternidad como una función social, fundamental para el futuro de la sociedad."


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En vista de la lamentable noticia con la cual me encontré esta mañana, tras la cual Irene e Ileana han escrito un par de excelentes artículos con sus opiniones, quiero traer a colación este texto que leí hace un tiempo atrás en la página web de Yolanda González, psicóloga y autora del libro Amar sin miedo a malcriar que me parece muy apropiado con respecto al tema que nos compete hoy: la conciliación desde el punto de vista del niño.

(Esta noticia reporta que un grupo de padres reclama a la administración española que se amplíen los horarios escolares a 12 horas diarias, con clases de lunes a domingo, y acortando el período vacacional, ¡según ellos para lograr la ¿conciliación? entre la vida laboral y familiar!)

Soy muy pequeño para ir al cole

¿Está maduro o madura emocionalmente para separarse de su vínculo afectivo durante largas horas y escolarizarse? ¿Es «su» momento madurativo para dar ese salto, con la satisfacción de lograrlo, sin que se dañe? ¿Se despide con tranquilidad y seguridad de la figura materna (o persona sustituta)? ¿O, por el contrario, llora desconsoladamente, asustado o desconcertado ante una separación no elegida y frente a tantos nuevos «amiguitos» en un espacio también nuevo y con una nueva profesora? Estas son algunas de las prioritarias reflexiones que deberíamos hacernos cuando se defiende el término de «derecho a la escolarización» en bebés, niños y niñas de 0 a 3 años ¿Derecho de quién?

La mayoría, con chupetes y pañales, se enfrentan a una situación extraña, de intenso stress, traducido en explosiones de llanto, desconsuelo y desesperación, cuando no apatía y resignación.

Quien dude de esta afirmación, que se tome la molestia de acudir al inicio de la escolarización a observar cuál es el estado emocional de los peques en los centros donde no existe período de adaptación-integración prolongado. Quien lo dude, que pregunte a sus niños si quieren volver al día siguiente. Que pregunte al profesorado cómo vive las demandas de tantos brazos reclamando su atención. Que pregunten a los padres y madres, que les dejan y salen deprisa para no oír su llamada desesperada.

¿Culpables? Nadie. No se trata de culpabilizar, sino de reflexionar y poner medios para que nadie salga perjudicado. Los primeros que tienen derecho a no sufrir son los más vulnerables: bebés, niños y niñas. Los segundos que tienen derecho son las madres y padres (que sin base formativa suficiente «creen» que es lo mejor para sus pequeños). Porque es el derecho a trabajar y la ausencia de reconocimiento social de la maternidad/paternidad la que ha hecho incompatible maternidad/paternidad y trabajo. Los terceros que tienen derecho son los profesores y profesoras, que se ven impotentes ante aulas de 18-24 criaturas demandantes.

¿Soluciones? Adecuemos las leyes protegiendo a la infancia y reconociendo la maternidad/paternidad como una función social, fundamental para el futuro de la sociedad.

¿Cómo? Como profesional de la salud, psicoterapeuta de adultos e implicada en la prevención infantil, planteo que es una evidencia que la sociedad está cambiando, y lo hace vertiginosamente, exigiendo rápidas respuestas adaptativas al entorno social.

¿Pero hacia dónde?

Hay una pregunta clave: ¿debemos adecuar al pequeño o pequeña al stress y desarrollo social actual, ignorando las repercusiones posteriores de este modelo en la salud mental de la población? ¿Queremos resignarnos a los ritmos impuestos externos, cada vez más deshumanizantes?

Es un hecho que la sociedad establece una dicotomía artificial entre la opción a la maternidad y el derecho al puesto de trabajo. Pretender simultanear ambas funciones conlleva un stress innecesario para el sistema familiar, que vive la necesidad de buscar alternativas de atención para sus hijos. En otros países europeos, la mujer (o persona sustituta) que opta por la maternidad ve retribuida su función maternal, sin detrimento de su puesto de trabajo, como ocurre en el Estado español.

De esta forma no ve conflictuada ninguna de las dos funciones que le pertenecen con igual derecho, priorizando una temporalmente sin detrimento de la otra. Es decir, maternidad retribuida durante 2-3 años.

Para terminar: el sistema social camina hacia la institucionalización de la crianza. Con excelentes servicios, pero con delegación de la educación cada vez a edades más tempranas. La defensa de la socialización infantil se está convirtiendo en un arma de doble filo: es un derecho real que surge cuando el niño o niña ha cubierto su necesidad de dependencia intensa en los dos o tres primeros años de vida, pero no cuando la sociedad dictamina que ha llegado el momento. Un bebé de meses no necesita socializarse porque su inmadurez biológica y emocional se lo impide. Por tanto, ¿la prisa es suya o nuestra?

Frente a la progresiva institucionalización de la crianza, hay estudios en países (Checoslovaquia entre otros) que demuestran que no sólo es más económico para el Estado (cada criatura cuesta entre 800.000 y 1.200.000 pesetas*), sino más saludable para el desarrollo global del pequeño, valorar y reconocer la función temporal de la crianza (primeros años de vida), que crear guarderías para todos.

No sólo es más deseable sino más fructífera la prevención de la salud integral durante la infancia que todos los programas posteriores preventivos y terapéuticos en la etapa adulta. Cuidar la primera infancia y especialmente la franja de 0-3 años es crucial para el desarrollo psicoafectivo individual y comunitario saludable. La comunidad en su conjunto debiera de asumir la responsabilidad de potenciar la salud infantil y transformar leyes laborales sin atropellar las necesidades de los más vulnerables, los niños y niñas. De esa forma, preservaremos la salud social del adulto del mañana.

Artículo escrito por Yolanda González, publicado en Amor Maternal previa autorización de la autora.

* Entre 4800 y 7200€ aproximadamente - (nota mía)

No dejes de leer:
Rosa Jové: "¡Yo tengo el secreto de la conciliación!" | Amor Maternal

¿Y ustedes qué opinan? ¿A qué edad han llevado a sus pequeños a la guardería? ¿Lo han hecho por necesidad o porque sus hijos lo han "pedido"?


Foto © Sporrer/Rupp/cultura/Corbis

2 opiniones:

Mamá Moderna dijo...

Louma,

Hoy una vez más me has tocado una fibra muy sensible. En el caso de mi pequeña estuvo en casa conmigo hasta los 2 años, después su misma actitud me hizo pensar en llevarla unas horas al maternal.

Ella me ayudo a elegir el lugar ideal y creo que lo hicimos bien. Después de varias visitas juntas se quedo su primer día tan contenta que no me dijo ni siquiera adios. Desde entonces es feliz llendo al maternal 3hrs y hace dos semanas empezó en su Colegio 1ero de Kinder con un horario de 8:30 a 1pm. Va encantada.

En el caso de mi pequeño creo que no lo esta llevando tan bien. Algo en su actitud me dice que no esta tan contento como parece.

Va contento al Cole, el mismo de la hermana, no llora y se despide sin problemas. Sale contento pero en las noches no es el mismo. Esta muy irritable y haciendo berrinches y no esta durmiendo bien desde hace 2 noches.

Iba muy bien las dos primeras semanas y justo ahora que regreso al trabajo esta inquieto en las noches y berrinchudo.

Después de 4 años lejos de mi profesión regresé esta semana con un horario bastante bueno porque me permite ir a recogerlos al cole a la 1pm o un poco antes.

El horario del pequeño en un principio era de 1 hora y subio paulatinamente hasta salir a las 12:45 y entra a las 8:30.

Me gustaría dejarlo en casa y poder llevarlo menos horas, pero ahora con el trabajo no tengo mucha opción y la verdad me cuestiono muchas cosas.

Cabe mencionar que soy la más barco en cuanto a las faltas se refiere. Mi esposo dice que soy el mejor negocio para los colegios porque ya en 2 semanas han faltado 3 días y en el ciclo pasado en el que mi hija solo iba pocas horas y no horario completo, falto más o menos 4 meses.

Soy afortunada al poder tener un horario así de flexible, en México podría decir que soy de las excepciones porque en general si decides dedicarte a tus hijos, pierdes tu puesto, trabajo, antigüedad y muchas cosas más.

Yo creo que vale la pena si la económia familiar lo permite pero no es justo para ningun miembro de la familia el tener que renunciar a tu trabajo de esta manera para dedicarte a los hijos.

Anónimo dijo...

@claudirg Claudia Dice:
Lo que mas me gusta de este artículo es como equipara la responsabilidad materna y paterna en la crianza de los hijos e hijas, por lo general cuando se toca el tema se trata como un asunto de las mujeres. Si bien es cierto que la mayoría de la mujeres asumimos la responsabilidad de la crianza como algo exclusivo de nuestra condición femenina, también es cierto que cada vez más los hombres asumen su rol protagónico en la crianza de los hijos e hijas.
La responsabilidad equitativa de padre y madre en la crianza pone el acento en lo verdaderamente importante de este asunto: el modelo de desarrollo o el estilo de vida de las sociedades actuales, se trata de definir que es lo verdaderamente importante y trascendente: ser productivos a costa de lo que sea o tener una verdadera cualidad de vida. Madres y padres que creemos en la crianza respetuoso tenemos mucho que aportar a este debate no podemos simplemente seguir haciendo malabares adaptándonos a las condiciones y jornadas laborales de las corporaciones

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