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Carlos González: Los Límites Infantiles y la Edad del "no"

Como les comentábamos en una entrada anterior, durante el mes de junio pasado, Sam y yo tuvimos el gusto  de asistir a una charla dictada por el conocido pediatra Carlos González en Barcelona. Carlos, muy gentilmente nos permitió compartir la charla con todos ustedes, así que hoy publicamos otro trozo transcrito, esta vez sobre Los límites infantiles y la "edad del no".

Dr. Carlos González:

Se habla mucho de los límites para los niños,  y es curioso porque los límites son siempre para los niños. ¿Qué se entiende por límite? Pues cosas muy distintas y que generan confusión, porque a veces oigo por ahí que dicen: "No, el Dr. González dice que los niños tienen que hacer lo que quieran.". Pues claro que no, los niños no tienen que hacer lo que quieran.

Algunas veces el niño hará lo que quieres tú, y otras veces harás tú lo que quiere el niño, y el que predomine uno u otro depende de la edad y depende de las circunstancias. Lo que no me gusta nada es que tanto tú como el niño hagáis lo que quieren terceras personas. Que os fastidiéis los dos para darle gusto a otro. Todos los niños tienen límites, es algo automático y es inevitable. Ellos tienen límites que son puramente naturales, el día no tiene más horas de las que tiene, el niño no tiene más juguetes de los que tiene, cuando juega con sus amigos le gustaría ganar, pero muchas veces pierde, cuando corre le gustaría correr más rápido pero no puede…
Los niños tienen límites absolutamente naturales, y también tienen límites que tú le tendrás que imponer por motivos de seguridad personal.

Evidentemente si el niño quiere jugar con un cuchillo tú no le dejas, si tu bebé quiere chupar un encendedor, no le dejas, si tu bebé quiere beberse una botella de lejía, no le dejas. Claro que no le dejas, pero es que eso no te lo tiene que decir nadie.

Tú imagínate a un niño intoxicado con lejía, y te dicen "pero bueno, ¿no viste que el niño cogía la botella de lejía?", responderías: "Sí, pero le dejé.".¿Cómo que le dejaste? "Es que ya me he comprado el libro, un libro que se llama "Cómo ponerle límites a los niños", pero todavía voy por el capítulo 3 y como lo de la lejía está en el capítulo 7 todavía no sé cómo se hace." Creo que no hay nadie así de tonto en el mundo, todo el mundo sabe cómo impedir que su hijo beba lejía, juegue con un cuchillo o se tire por el balcón, pegue a otro niño o le saque un ojo a un gato.

Entonces ¿de qué puede ir un libro que se trate de poner límites a los niños? ¿Te van a explicar cómo impedir que se tire por el balcón? No, porque es un absurdo, te va a explicar cómo ponerle límites que ni siquiera se te habían ocurrido. Te va a explicar cómo prohibirle cosas que no tienes ningún motivo para prohibirle, que probablemente ni siquiera tenías ganas de prohibirle hasta que viste en el libro que había que prohibirlo y que simplemente es un libro para demostrar quién manda a quién.

Continuamente prohibimos cosas a los niños, que si 'no pongan los codos en la mesa', que 'no pinten en la pared', que 'no toquen alguna cosa'. Luego nos quejamos de que los niños tengan una 'edad del no'. ¿Pero cómo no va a haber una 'edad del no' si es la primera palabra que les enseñamos? Haz la cuenta de cuántas veces al día le dices 'no' a un niño durante los primeros 2 o 3 años. Es la palabra que tienen más dominada. Quizás lo que necesiten los niños es precisamente una vida sin límites, que aparentemente está permitida para adultos, pero para niños no.

¿Y tú qué opinas de los límites? ¿Tus hijos tuvieron una "edad del no"?


Para leer más artículos sobre Carlos González, haz click aquí.

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Foto © Tetra Images/Corbis

7 opiniones:

Pilar Martinez dijo...

Me encanta Louma! me lo llevo a mi blog!
Besos

Ramón Soler dijo...

Muy bueno Louma, gracias por compartirlo.
Yo siempre comento en nuestro blog lo dañino que es poner límites por capricho o para demostrar quién manda. Son los efectos del conductismo más duro.

Sólo añadiría una cosa. Imagino que por su condición de pediatra, Carlos González se centra en los límites lógicos en el tema de la salud física (enchufes, lejía, etc), pero no menciona los límites morales que también son igual de importantes para ofrecer a los niños una guía con la que poder manejarse en sociedad. Me refiero a unas cuestiones mínimas como no pegar, compartir y respetar a los otros niños.

Para mí es algo igual de obvio y tan necesario como los límites que plantea Carlos González.

Un abrazo

Ileana dijo...

Como siempre, lleno de sentido común del de verdad, del que ya no hay!!!
Gracias!!!
Besos!!!

Amor Maternal dijo...

Claro, Pilar, no problem!

Ramón es que creo al igual que tú que es algo obvio, además forma parte del paquete a mi parecer. Una cosa lleva a la otra y sale de manera instintiva. Si amas y respetas a tu hijo, no le pegas, no le impides cosas innecesarias, se frustra menos, nunca le has pegado y por ende tendrá mucho menos probabilidad de pegar a otros niños. Cuando uno los trata con respeto, pues ellos aprenden a respetar, ¿no? :)

Sí, Ile, simple sentido común... Poco a poco hay más gente que lo recupera, jeje.

Un abrazo a los 3 y gracias por pasar :)

Louma

Katherine dijo...

LOS NIÑOS SON SERES LIBRES QUE NECESITAN DE NUESTRA PACIENCIA Y ORIENTACION, PERO NO NECESITAN QUE LES IMPONGAMOS LIMITES SINO QUE LES ENSEÑEMOS A PODER DECIDIR SUS PROPIOS LIMITES PARA SU SEGURIDAD, QUE NO LES CORTEMOS LAS ALAS DE LA IMAGINACION SINO QUE CONVERSEMOS DE LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS... A LOS NIÑOS HAY QUE HACERLOS PARTICIPES DE TODAS LAS DECISIONES QUE TOMAMOS POR ELLOS PARA QUE PUEDAN ENTENDERLAS Y APLICARLAS...

Broken Fortune Cookie dijo...

A mi Frijolita, que tiene 14 meses, le da todo el tiempo por querer jalar cables o meter los dedos al tomacorriente (que tienen protectores, pero aún así quiere jugar justo ahí). Yo lo que hago es decirle cariñosamente que "no" y luego llevarla a otro lado para distraerla con algo más... ahora me da mucha risa que va hacia los cables los jala e inmediatamente me voltea a ver y me dice "nooooooo" con esa vocecita tan tierna que tiene y luego se va a otro lado ¡a mí me da mucha risa! Supongo que ya sabe que no debe jugar con esas cosas, no me encanta que repita el "no" pero ¿cómo más explicarle que debe alejarse de los cables y el tomacorriente?

Chema dijo...

Soy de los que opina que en el punto medio está el equilibrio. No creo que sea bueno poner límites a todo lo que quiera el niño, porque pecamos de rigidez y autoritarismo. Pero tampoco creo que sea bueno que tenga que ser el niño el que descubra sus límites en todo momento.
Hay que orientar y apoyar, pero poniendo unos límites coherentes

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