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¿Qué aprenden los niños cuando los mandamos al rincón o silla de pensar?


He escuchado varias veces de boca de diversos padres que el time-out, o silla de pensar es una forma de castigo "menos dañina", más amigable, etc. con el niño. No estoy de acuerdo con ello, de hecho estoy en contra del castigo per se y creo que lo que buscamos los padres es enseñar a nuestros hijos que lo que han hecho es indebido, o tiene consecuencias indeseadas, dañinas, o simplemente no estamos de acuerdo con ello.

¿Y qué aprende un niño cuando se le invita al rincón o silla de pensar? Pues lo recuerdo muy claramente de mi infancia, y este video de Alfie Kohn lo ilustra a la perfección - además que resulta hasta gracioso que alguna vez se nos haya pasado por la mente que el niño castigado en el rincón de pensar fuera realmente a reflexionar acerca de sus actos y volver del time-out habiendo "aprendido una lección".

Les transcribo el video por si no comprenden inglés:
Digamos que una niña patea a su hermana, que le da muy duro y la hace llorar, y le decimos "necesitas irte al rincón de pensar. Necesitas ir a tu habitación a pensar acerca de lo que acabas de hacer".

Observemos entonces qué puede estar pensando esa niña cuando está sentada en su habitación [durante su time-out], ¿qué pasa por su cabeza? ¿Estará pensando: "¡Ah! Ahora comprendo que hacerle daño a la gente está mal"?

Es literal e irrisoriamente improbable, ¿por qué entonces se nos ocurre hacerlo? ¿qué pasa por su cabeza?

"Odio a mi hermana", "mis padres son horribles", "no sólo odio a mi hermana, sino que fíjense cómo voy a volver a darle cuando mamá no esté mirando", ¿algo más? Nada de lo que está pasando por su mente puede ser de ayuda alguna porque el castigo no enfoca la atención del niño en lo que pueda haber hecho, por qué estuvo mal hacerlo, qué otra cosa hubiera sido mejor hacer, les enfoca básicamente en procurar evitar un futuro castigo.

[y les decimos]: "¡Hey! Que no te vuelva a pillar haciendo eso otra vez", y ella piensa "vale, pues a la próxima no me pillarás".




Pensemos con la cabeza fría, porque si nos ponemos a ver, a primera vista el time-out puede parecer algo menos violento que un castigo físico, pero si miramos más allá nos damos cuenta de que conlleva humillación, ignora los sentimientos del niño, no busca realmente las causas, les enseña (probablemente sin querer) a aislarse cuando tienen un problema en lugar de "juntarnos" o hacer time-in, dialogando las cosas hasta encontrar una solución. El tiempo fuera no resuelve nada, enseña al niño a no expresarse, a buscar maneras de volver a hacer lo mismo sin que lo pillen y disminuye su autoestima.

Por otra parte, yo sí encuentro violencia en el time-out, aunque no sea violencia física, creo que es violencia psicológica. Muchas veces el niño llora durante toda la duración del tiempo fuera y todos - o al menos casi todos - conocemos las consecuencias a largo plazo de dejar llorar a los niños, del llanto no consolado en general.

Cabe preguntarnos, ¿les estamos enseñando empatía a nuestros hijos cuando les tratamos así? ¿Qué sentiríamos nosotros si ante un problema, disgusto o comportamiento que desagrada a nuestra pareja nos tratara de esta manera? ¿Y si hiciéramos algo desagradable a nuestros hijos y nos mandaran ellos al rincón de pensar?

Me da una sensación de bullying, así de simple. ¿Y qué tiene que ver con el bullying? Pues que en cierto modo es un abuso de poder, vemos a una persona "grande" de la cual depende enteramente la persona "pequeña", indicarle retirarse del espacio que están compartiendo. ¿Y qué va a sentir ese niño en esa situación? Pues tristeza, abandono, frustración, ganas de vengarse, de volverlo a hacer y que no le pillen, como bien comenta Alfie, de "perfeccionar" la táctica en lugar de dejar de hacer lo que "estuvo mal".

¿No sería más simple y más sano sentarnos juntos a hablar las cosas? Publiqué hace unos meses atrás un artículo sobre Felipe Lecannelier que habla justamente de esto. Pueden verlo, junto con mis reflexiones al respecto, en este enlace.

Los niños repiten muchas cosas porque aprenden imitándonos y muchas veces escapan de nuestra boca palabras que jamás nos hubiéramos creído capaces de pronunciar. Muchas de éstas pasan desapercibidas hasta que un hijo las repite. Benditos espejos son nuestros hijos, benditos maestros con infinito amor y paciencia que nos enseñan a volver a nuestra esencia :D

A propósito: no dejen de leer el excelente artículo que ha escrito Laura Mascaró acerca de la silla de pensar y de cuán absurdo es pedirle a un niño que piense, considerando y dándole a entender que pensar puede ser un castigo...

Aún queda mucho que decir en torno al tema de la crianza no punitiva, muy pronto publicaré más al respecto. Esta vez buscando soluciones constructivas, compasivas y por supuestísimo: respetuosas con el niño :)

¿Ustedes qué opinan? ¿Practican el rincón de pensar con sus hijos? ¿Sus padres lo hacían con ustedes? ¿Qué sentían en esos momentos?



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27 opiniones:

Red Mamis dijo...

Muy buen artículo, lo he compartido en Facebook.
Yo no castigo a mi hija de ningún modo, solo intento explicarle cuando hace algo mal (normalmente cuando hace algo con lo que se puede hacer daño).
Anabella

Zulema Acosta dijo...

Pues sí, yo practiqué el rincón de pensar con mi hijo hasta darme cuenta que es realmente absurdo. Al menos en mi caso no sirvió para nada, como dices los niños no se paran a pensar en lo que han hecho, sino que se encienden más esos sentimientos no tan buenos,pero que cualquier persona puede sentir. A veces los padres, sobre todo cuando nuestro pequeños son revoltosos y les cuesta obedecer, nos vemos desesperados para encontrar una forma de hacerle rectificar algunos actos que realmente son perjudiciales para él, pero los castigos no son un buen medio. No hace mucho escribí un post precisamente donde comentaba que siempre andamos diciendo eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca... pero pocas veces ofrecemos una alternativa a nuestro hijo para dejar de hacer lo que hace y centrarse en otra cosa/tema del que sí pueda participar y no sea perjudicial.

Amor Maternal dijo...

Zulema, ¿para qué quieres un hijo obediente? Yo prefiero que mi hijo comprenda las cosas, el por qué, se exprese con libertad y tenga criterio propio :)

Broken Fortune Cookie dijo...

Una vez, la Frijolita (que tenía menos de dos años entonces) estaba haciendo un berrinche épico y mi esposo le dijo "ok, you need a time-out". Yo como que no estaba segura de que fuera bueno o no, pero lo dejé. La subió a su cuarto, le cerró la puerta y la dejó berreando.

Yo me sentí muy mal, pero a los cinco minutos ya no escuché nada y me asomé a ver qué pasaba. Ahí estaba mi nena viendo un libro en su cama muy quitada de la pena. Pues no, que claro que no estaba "reflexionando" nada ¡si no tenía ni dos años! PERO le ayudó a tranquilizarse, que creo que era la intención de mi marido.

Creo entonces que me di cuenta de que no es el time-out en sí lo que funciona, sino removerlos de la situación y el lugar que está provocando el "meltdown". La siguiente vez que hizo una pataleta la cargué y con voz firme le dije "ya, nos vamos un rato a tu cuarto para que nos calmemos las dos", la subí a su cuarto, la senté en su cama y yo me senté con su hermano en el piso y nos quedamos en silencio. Al ratito ella empezó a jugar con otra cosa y se terminó la tragedia.

No sé si hice bien, pero por lo menos me parece mejor que encerrarla en espera de que "piense" en lo que hizo (lo cual es absurdo).

Será difícil convencer a mi esposo de que hay maneras menos agresivas manejar las rabietas, ya que a él lo que le hacían de niño era mandarlo al rincón y que se pusiera de rodillas con las manos atrás y la cabeza baja. De hecho, su hermana hacía eso con sus hijos (ahora adolescentes) y hasta fotos tiene de eso ¡y se ríen todos! A mí me parece atroz... y ni te cuento cómo son esos adolescentes hoy en día, groseros y respondones ¿de qué sirvió entonces?

Hay que romper con esos patrones de comportamiento que heredamos de los padres. Afortunadamente mis papás no eran así, y la realidad es que sé que me "vigilan" de cerca para que yo no me "desvíe" del camino de la crianza respetuosa que ellos aplicaron (UNA vez apliqué el método Ferber hace muchísimo tiempo y mi papá se enojó tanto conmigo que me dejó de hablar varios días).

Zulema Acosta dijo...

Con obedecer me refiero a que el pequeño entienda que hay ciertas acciones que están mal y no debe repetir. En mi caso mi hijo es un no parar, siempre va por libre y cuesta muchíiisimo conseguir el que no repita algunas acciones, él parece que entiende, sabe que está mal pero sigue haciéndolo. Mi nene tiene 7 añitos y desde el año pasado están evaluándole un posible tdah, no le afecta a su aprendizaje ya que él aprende todo y muy rápido, pero es un no parar. No sé si pueda o no estar relacionado con el hecho de que el pequeño siga repitiendo esas malas acciones muchas veces, pero hay momentos a la desesperada ya que nada es efectivo donde sí he recurrido al rincón de pensar,como dije antes igualmente para nada. No quiero un hijo obediente, por supuesto prefiero que sea él mismo y se exprese en libertad, pero sí quiero que aprenda a controlarse en ciertos momentos, que no dañe a nadie y empiece a tomar un pequeño sentido de la responsabilidad acorde a su edad.

mamá Sara dijo...

A mi hijo, que tiene 3 añitos, le llevan a la silla de pensar en el cole, cuando pega a otro niño o le quita un juguete, vamos cuando hace algo que no debe. Me parece muy triste que el único recurso de un profesor ante una situación que no desea sea esa. Les enseñan a contar y leer, pero en cuanto se trata de lo importante, mejor apartarlo que es más fácil y no requiere esfuerzo.
El otro día, cuando mi hijo pegó al pequeño, me preguntó si le iba a mandar a la silla de pensar, le dije que no estaba de acuerdo con a la silla de pensar, se quedó callado un momento, y luego me dijo que él tampoco.
Ya se que no hay soluciones fáciles, todos los días son un reto en el que conseguir que mis hijos aprendar a parar su rabia antes de pegar a alguien, o insultar, o alguna cosa así.
Pero si no les damos recursos, solos en una esquina, no los van a aprender. Si muchos adultos no saben controlarse, como dar por sentado que los niños tienen que saber hacerlo?
Por no mencionar en lo que realmente pienso de la silla del castigo, perdón, "de pensar". Aislamiento social. Ni más ni menos. Con todos los perjuicios y consecuencias negativas y dañinas que se mencionan en el blog.
No, la silla de pensar no es ninguna solución, ni siquiera debería ser una opción.

yolizca dijo...

Nosotros acabamos de llevar a la reinis al colé, ají usan esto del tome-out o el rincón. La verdad yo he tratado de hacerlos pero creo que la dinámica del colé y de la casa es 100% diferente. A menos en el colé se que no se pelea o llora, le ha gustado. Ademas me platica la maestra que cuando le piden algo lo hace, cuando le piden compartir comparte,etc.
Acá en cambio cuando le pedimos algo hay días que es un no continuo. Un día trate de hacer lo del rincón y me mando por un tubo, en fin que lo mejor que me funciona es platicar con ella y preguntarle porque algo no le parece, o porque no quiere, o que le pasa. Otras veces me pongo a cantar para no desesperar y ella cambia y se pone a bailar... En fin que hay días buenos y otros malos.
Yo la verdad no creo que esto del time-out funcione en mi casa... Al final hemos aprendido a decirle a la reinis que cuando nos pega duele y nos hace daño, le decimos que preferimos un abrazo y un beso... Obvio ante el pedido ella cambia y nos da un abrazo y un beso.

Ratona dijo...

Hola. Yo no comparto la idea de time out (tiempo fuera) he visto en programas de televisión que les funcionan bastante bien a algunos padres si lo saben usar con efectividad. Bueno con mi hijo lo uso, yo prefiero hablarle mucho y decirle cuando hace algo mal que mami se podrá triste si lo repite, yo no pido un hijo obediente porque sencillamente los niños son niños y son por naturaleza así, como dicen mis suegro que son pro crianza con apego, no le podemos pedir a un niño que tenga la misma mentalidad y madures que un adulto para hacer una acción o si comete un error, porque eso te lo da la experiencia y madures de los años, recuerdo una ves que mi hijo de tres años hacia un terrible berrinche era que yo queria que entrara a descasar, habia estado toda la tarde jugando afuera y era muy noche, mi hijo lloraba y gritaba que quería jugar mas, entonces salio mi suegro y me dice déjalo, no le hace daño a nadie que juegue 20 minutos mas, y entonces a los 20 minutos mi hijo desidio entrar solo a la casa sin llorar, había cumplido su promesa, entonces he aprendido a ser mas suelta en muchas cosas. En el colegio de mi hijo si he visto que practican el time out, de mandar un niño al ricon si pega a otro o si se porta mal, lo cual me parece terrible porque he presenciado ver llorar mares a ese niño castigado y humillado, el time out le quita al niño autoestima y aprende a reprender sus sentimientos y emociones, asegurandole ser un adulto con miles de problemas para expresar sus sentimientos y acá nos preguntamos mucho porque hoy hay tantos adolescentes que les cuesta hablar con sus padres y sufren doble de depresiones.En cuanto a la educación con castigo, veo el vivo ejemplo de los padres de mi esposo, ellos jamas castigaron a sus hijo( time out, castigos físicos o gritos), y vaya que fueron tres pequeños seguido uno del otro, y no veo que sean unos salvajes o desadaptados sociales como hacen entrever hoy los psicologos de quienes deciden practicar la crianza con apego con sus hijos, muy por el contrario mi esposo y veo tiene el mismo concepto de educación con respeto con nuestros hijos.

Rosario la Dinamitera dijo...

Una vez vi un frasquito relleno con una sustancia viscosa transparente y llena de brillitos. Cuando el niño está enojado o llorando agitas el frasquito y le pides que se concentre en los brillitos e imagine que cada brillito es su rabia y su enojo y que tiene que esperar hasta que todos lleguen al fondo del frasco para levantarse. La idea es que tranquiliza los ánimos del niño a través de un estado "meditativo" de contemplación. Después de calmado el niño se puede conversar con él y explicarle que lo que hizo no está bien. En general debemos tener en cuenta que las pataletas surgen de la necesidad de comunicar una necesidad pero que se expresa de una manera inadecuada porque no permite que la otra persona entienda qué es lo que necesita.

Wawayux dijo...

llore. porque estoy intentando justamente otros metodos que nosean ese recordando lo mal que a mi me ha hecho. sin embargo es lo primero que me sale hacer y es un esfuerzo enorme el que hago para frenar mis impulsos y cambiar mi proceder. Mi hija tiene dos años recien y no lo he utilizado tantas veces, pero si las suficientes como para darme cuenta que no sirve de nada. recuerdo la sensacion de niña, esos y otros pensamientos similares. pero el cambio es mas dificil de lo que uno imagina y cortar con la historia personal duele.

Elbagul Delsjocs dijo...

¡Muy buena reflexión Louma!
La mayoría de padres/madres ya hemos descartado el cachete de nuestro "repertorio" educativo... pero hay momentos en los que uno no sabe como actuar y acaba recurriendo a otros medios -como el mandar al rincón de pensar- que suplen al cachete... pero sin que por ello sean adecuados.
No es fácil... educar es un trabajo duro y una gran responsabilidad y necesitamos tener el máximo de información para comparar maneras de proceder, probar...hasta dar con el método más respectuoso y adecuado... que siempre acaba siendo una buena charla amorosa aunque contundente.

Mònica Roca Il·lustració dijo...

Gracias por el post!
Es difícil encontrar el mejor modo de enseñarles. A mi me educaron a base de sermones y cachetes en las situaciones más duras. No me he sentido nunca maltratada pero cuando nació nuestra hija decidimos que nunca la pegaríamos... y es duro cuando llegas al punto en "aquí era cuando mis padres me pegaban una torta y fin de la discusión" y no sabes qué hacer ya que has descartado pegar... pero con paciencia vas hablando a la peque, explicándole, etc. y acabas pasando la situación y ves que lo ha entendido... ¡mayoritariamente! jajajajjaja

En cuanto al rincón de pensar, lo hemos probado alguna vez pero siempre con dudas ya que, como dices, es más un bulling que le haces al hijo...

Anónimo dijo...

estoy totalmente de acuerdo..Pero es tan dificil encontrar la manera adecuada..
Tengo una sobrina de dos años, hace 2 meses naciò su hermana menor, ella la quiere mucho, pero a vcces cuando la bebè llora, ella se acerca y le pega o la rasguña..Le he dicho a mi hermana que no le pegue ni le grite..pero ya no sabe què hacer, està claro que el "time out" no sirve, menos con ella que es tan pequeña...

què se puede hacer en esas ocasiones?? creen que explicarle a ella las cosas sirva¿? porque tambièn se ha intentado...

agradeceria mucho una respuesta, porque me es fàcil ver que NO hacer, pero encontrar una manera adecuada es lo complejo..

Muchas gracias

Leoncita dijo...

No estoy de acuerdo a todo lo que dices, creo importante poner limites y regular, los niños no regulan emocionalmente, y necesitan reglas y limites, yo creo q un niño que rompe las reglas de convivencia de un grupo curso que el miso creo, debe ser orientado, en mi caso como educadora, cuando estas situaciones sucedian yo intervenia en el proceso conversando con el niño y le daba 5 minutos de time out en el momento del recreo, esos 5 minutos el niño/a estaba conmigo solo conversando de lo que habia pasado, mostrandole las reglas que el habia dibujado, que si habia cumplido con ella, conversando acerca de lo que sintio su compañero al ser sobrepasado por el o ella, y llegabamos al acuerdo de disculparse del compañero... Logre con esto una sala armoniosa donde aprendieron a respetarse y no pegarse para conseguir algo. asi q creo q un time out bien orientado puede servir.

Anónimo dijo...

Yo utilizo el tiempo fuera con mi pequeño y me h funcionado muy bien, por que lo importante no es solo enviarlos al tiempo fuera, lo que hace efectivo ese tiempo fuera es que despues de haberlo cumplido, debes hacerlo razonar y pensar, ayudarlo a que el solo caiga en que lo que hizo no debio ser por tal o cual motivo, luego consolarlo y decirle lo orgullosa que te sientes de que sea capaz de entender y reconocer sus errores pero lo mas importante es que entienda que todo tiene una consecuencia y que tiene que remediar o compensar lo que hizo. si no hizo caso y le pego a su hermanita como se menciona en el video, el debe compenzar lo que hizo, comenzando con una disculpa y debe ayudar a curar o cuidar a su hermanita, para que él entienda que lo que le hizo la lastimo y le dolio. no es apartarlos de lo que esten haciendo por que si. La idea es hacerlos concientes de sus actos y de las consecuencias que tre, el sacarlos unos minutos de lo que estaban haciendo no es mas que reafirmar los limites, darles un espacio para que aprendan a controlarse y cuando esten mas tranquilos puedan platicar. Lo que creo es que si no se lleva el metodo de la manera correcta y solo se envia al pequeño a un tiempo fuera y lo quitas y ya. no sirve de nada y sucede todo lo que aqui se menciona.

Todos como padres deseamos brindarles la mejor preparacion a nuestros hijos para su vida, y todo puede sucederles y desde pequeños debemos ayudarlos a reconocer sus emociones para que puedan controlarlas, el autocontrol y el reconocimiento de sus actos con sus consecuencias los hará mas concientes de cualquier situacion y podran enfrentarla con mayor serenidad y con mejores resultados, y lo podran aplicar en cualquier ambito de su vida por que estará en ellos como un habito, no tendran que detenerse a pensar, será parte de sus principios y valores. Es mi muy humilde opinion.

Anónimo dijo...

Es ciertamente muy dificil controlar a nuestros hijos..yo tampoco estoy de acuerdo con el time out no me parece 100% fructifero...pero si creo que es bueno llamarle la atencion a nuestros hijos el solo hablar con ellos tampoco surte excelentes efectos..creo que debemos combinar el llamarles la atencion con rigor pero amor a la vez.. y hay veces que los berrinches es mejor dejarlos pasar llenarnos de valor y dejarlos de pasen aqui debemos hacer uso de nuestro autocontrol..tampoco creo k sea bueno dejar que nuestros hijos hagan lo que les da la gana..como psicologa les puedo decir que los efectos de dejarlos hacer ko que quieran construye una pesima personalidad en nuestros hijos!!!

ADMIN dijo...

Yo castigo a mi hija a la silla, pero le explico porque se va castigada, pero no la apartamos de nada dejamos que converse con nosotros, pero no se puede levantar de la silla hasta que pida disculpas...

Anónimo dijo...

pero ¿Que pasa cuando ese niño nisiquiera entiende con palabras ( sentarse con el conversar) ??? tengo un niño intratablre en mi sala de clases y no hace caso con nada...

Anónimo dijo...

hola soy yazmin
y que es lo que sugieren para no usar esta técnica, yo tengo un niño de año y medio que últimamente se ha vuelto muy pegalon, y estuve buscando en internet artículos de este tema y muchos sugerían el tiempo fuera, pero con esto que acabo de leer pues ya no se que hacer,dialogar con el? no lo creo o no se como lo haría, porque el apenas empieza a hablar y pues no se le entiende muy bien, alguna sugerencia, gracias

Anónimo dijo...

Lo siento. Yo SI estoy de acuerdo con la silla de pensar. Como dicen en algún comentario es la manera de retirar al niño de una situación inadecuada y lograr que despeje la mente y muchas veces (si el caso es de pataleta), lograr que se calme. Quizás a corta edad no "piensen" pero con el paso del tiempo cuando ya son mayorcitos si lo hacen, y lo aceptan mucho mejor que otro tipo de castigo. Es una medida rápida aunque hablar mucho con los niños tambien funciona, pero, repito, la silla es mas rápido si la situación lo amerita. Yo la utilice con mi hijo mayor que hoy tiene 17 años, lo mismo que aun lo utilizo con la de 9 y con la de 3. Y les puedo asegurar que ni el mayor ni la de en medio están para nada traumatizados. Son un adolescente y una niña felices, buenos estudiantes, cariñosos y un poco locos a veces. Nunca se han sentido violentados (por aquello del bulling) y lo digo porque converso muchísimo con ellos. Son consientes de que cada acto conlleva una consecuencia y pues la consecuencia no es buena si el acto es inadecuado.

Ana López Blanco dijo...

Acabo de caer en tu sitio de casualidad. Este artículo me ha encantado. tengo que hacer una exploración en toda regla con brújula incluida por tu sitio. Es fantástica esta reflexión, me la apunto muy dentro del corazón.

ovejitadescarriada dijo...

@Leoncita

Con todo respeto, Leoncita, creo que como educadora difícilmente vas a ver toda la perspectiva del conflicto. No sabes si esos niños de verdad comprendieron lo que intentabas enseñarles o sólo reaccionaron así para que los dejaras en paz. Y que conste, no intento echarte la culpa: formas parte de un sistema complicado en donde un sólo profesor se debe hacer cargo de varios niños al mismo tiempo, dentro de una institución que no está pensada para fomentar el aprendizaje sino para adiestrar, así que no es mucho lo que puedes hacer. Pero de ahí a sugerir el mismo método a los padres e incluso defenderlo no me parece responsable.

El time out, como muchos otros "métodos", parte de la base de que debemos ejercer autoridad sobre los niños para que se comporten como nosotros queremos. No sé, me imagino en una clase, por ejemplo: no me agradaría que un profesor hiciera eso conmigo, menos haría eso con mi hija.

Saludos!

Anónimo dijo...

Yo también estoy de acuerdo, no es como sale en la foto que es de los años 50, los pones en la silla se tranquilizan, observan, comprenden, piensan y vuelven al juego. Muy relajados y contentos de estar en esa situación otra vez cualquiera que fuera. por mucho que se hable con un niño que esta pegando, sin parar de llorar, rompiendome toda la armonía del resto de los niños, ellos siguen en lo suyo y no están por escuchar. Depende de como de haga la silla de pensar, desde luego como sale en la foto no rotundo, pero como yo la hago si, mantengo en todo momento contacto visual, sonriendo.

Jose dijo...

Yo añadiría que además se fomenta el trabajo intelectual del niño, cuando lo que debe primar hasta los 7 años es la intuición y el juego libre, para su desarrollo físico. No hay que razonar con ellos, lo aprenden por imitación. Así que... a dar ejemplo!

Marta_lar dijo...

Creo que en algunos comentarios hay una confusión, o se mezclan dos realidades diferentes: una cosa es castigar (ejercer la fuerza sobre un niño para obligarle a experimentar algo que no desea, con el fin de que su conducta se amolde a nuestro deseo)y otra muy diferente es ayudarle.

Separar momentáneamente a un niño del escenario de una pataleta o berrinche, o de un acto conflictivo (ha pegado a otro, etc) puede ser un buen remedio para solventar la situación, siempre y cuando ésto se realice con el ánimo de ayudarle. Si uno se enfoca en ayudar al niño a cambiar de conducta, puede acompañarle, conversar con él, explicarle o incluso realizar alguna actividad que le sosiegue o desahogue (sí, incluso jugar) Pero esto es muy diferente de hacerlo con el ánimo de castigar.

Castigar no es ayudar. Castigar se relaciona con querer imponer desde la separación (tú "malo", yo bueno), mientras que ayudar implica acompañar desde la empatía hacia el niño, evitando la separación emocional y la creación de bandos, por difícil que sea su comportamiento.

Por lo tanto, veo muy factible "ayudar" al niño separándole momentánea y cariñosamente del escenario, pero eso, para mí, no encaja con el ánimo punitivo de un "te vas fuera, a pensar", donde ni se acompaña, ni se empatiza, y donde lo que se enseña (con nuestro ejemplo) es el ostracismo, entre otras cosas (además de lo que señala el artículo)

Por supuesto, algunos padres/madres/educadores aún defienden que ellos castigan "por el bien del niño", ergo castigar sería equivalente, en su visión, a ayudar a los niños. Pero claro, es que definiciones de ayuda hay muchas, otra cosa es el mensaje de estas supuestas "ayudas"y sus efectos a largo plazo, ya no sòlo en un individuo, sino en la sociedad entera. No olvidemos que cuando se castiga a un niño en clase, todos los demás niños participan de algún modo de la "enseñanza" correctiva a través del ejemplo.

Hay que tener en cuenta, además, que quien castiga lo suele hacer desde diversos grados de enojo que no excluyen la ira o hasta el momentáneo desprecio, emociones que no implican precisamente la objetividad, ni la facilitan. Y si a ésto le sumamos el escarmiento (humillación)que se produce cuando se castiga a un niño frente a toda la clase, peor, porque estamos enseñando con este ejemplo que es deseable humillar y escarnecer en público a quien actúa de manera contraria a "nuestras" normas. De ahí al linchamiento con el regodeo del público, no media tanta distancia. ¡Pero así va el mundo...!

Anónimo dijo...

Me ha encantado esta entrada!!!!!!
Qué es la la crianza no punitiva?¿
Gracias!

Anónimo dijo...

Un ejemplo claro es el fútbol u otros deportes en donde el árbitro hablando con los jugadores consigue que éstos no hagan falta, por supuesto no es necesario la expulsión... Y qué me dicen de multar o hacer un timeout del carnet? Todos sabemos que es mejor que el guardia hable con el infractor, sobre todo con el que es sistemático...
Y es que el ser humano es curioso, tanto adulto como niño no saben que es un timeout y para que sirve... entonces cómo es posible que esté presente en nuestras vidas desde los mas simples juegos infantiles?
Por suspuesto el diálogo y la comunicación debeser primordial... pero...
No será que el problema es no saber aplicar una medida correctamente?

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