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Cómo aliviar el malestar respiratorio causado por la calefacción, el aire acondicionado y los resfriados






La semana pasada hablábamos de las compras necesarias para cuando vamos a tener un hijo y de las compras de las que muchas veces nos arrepentimos. Hoy vamos a hablar de un artefacto que a mí me parece muy práctico y que olvidé mencionar en el post anterior.
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Todos los veranos, cuando usamos en casa el aire acondicionado, noto que se me reseca mucho la piel y las mucosas de la nariz y de la garganta. Todos los inviernos, cuando comienza el frio -el frio de verdad- y usamos la calefacción, siento aún más resequedad. Hace años que leí sobre el tema y aprendí que esa sensación de incomodidad se debe a que el nivel de humedad presente en el aire en casa disminuye mucho al usar la calefacción y el aire acondicionado, causando sequedad y deshidratación en nosotros también. De hecho, en invierno, el aire frío es de por sí más seco y si sumamos a esto todo lo que lo seca la calefacción, acabamos con los ojos rojos, dificultad para respirar, y si tenemos gripe, las secreciones mucosas espesas y más difíciles de expulsar.

Una solución sencilla que encontré es la de usar un humidificador de sobremesa. A mí me ayuda bastante con esto, de hecho siento que duermo mejor, que me levanto menos veces durante la noche a beber agua y que se me agrieta menos la piel (aún usando la misma crema hidratante).

Como comentábamos en Facebook la semana pasada, Sam y yo hemos estado constipados, y para mi sorpresa, cuando he ido al closet a buscar mi humidificador de siempre porque la calefacción me estaba incomodando, lo he llenado de agua y conectado, pero no funciona. Así que he estado mirando varios modelos nuevos, por si no me lo logran reparar, y uno que me ha tentado por su tamaño compacto, higrómetro incorporado y por su prestación de poderle agregar gotitas de aceites escenciales es el de Tefal Baby Home.


Lo eché mucho en falta, porque precisamente cuando tenemos gripe o congestión en las vías respiratorias, los mocos presentes se endurecen en ambientes secos, complicando su expectoración. De hecho, mi médico de cabecera, que es poco intervencionista, me vio durante el embarazo mientras pasaba una gripe terrible. Le pregunté si iba a necesitar mucolíticos porque me preocupaba tener que tomar medicamentos durante la gestación y quería evitarlos en la medida de lo posible. Me contó que los mucolíticos sólo hacían su función de "licuar" los mocos para facilitar su expulsión si uno ingería suficiente agua, y que el mantenerse bien hidratado era igual de eficiente que tomar mucolíticos, así que los evité. Conecté mi humidificador y me aseguré de beber abundante agua durante esos días - ya bebía mucha durante el resto del embarazo, pero extrañamente cuando tengo gripe me da muy poca sed...

Contrario a lo que he oído durante mi infancia, que cuando uno tiene congestión o un resfriado es preferible evitar el baño, sea en niños o adultos, según mi experiencia personal, siempre y cuando uno cierre bien las ventanas y la casa esté bien calentita, una ducha o baño tibio alivia bastante el malestar y ayuda a aclarar las vías respiratorias también. Obviamente hay que secarse y vestirse rápidamente al salir de la ducha, preferiblemente estando aún dentro del baño para no perder el calor corporal.


La otra cosa que hacemos en casa para aliviar la congestión y la flema en el pecho, es bastante natural también. Es un truco que leí en Natural Baby and Childcare de Lauren Feder, consiste en poner un plato con cebolla picada en la zona de la casa en la cual estemos, sobre todo de noche, pero cuando estamos mal, también ayuda hacerlo de día. Suena a truco de la abuela, pero créanme que va genial; así como las cebollas nos hacen llorar al picarlas, y aflojan la nariz, lo mismo ocurre con el resto de mocos al olerlas: se vuelven más líquidos y se expulsan con mayor facilidad. El detalle está en soportar el olor todo el día (o la noche), pero alivia bastante. Luego podemos aprovechar esas cebollas picadas con un buen caldo casero para hacer una sopa de cebolla gratinada :) 

Ahora me van a decir exagerada, durante el invierno pasado, cuando nos dio tos, coloqué el plato de cebolla delante del humidificador para que siguiera propagando el olor y evitar que se secaran las cebollas. De verdad ayuda, hagan la prueba la próxima vez que tengan un gripón y vuelvan para comentarnos qué tal les han ido nuestros trucos.


¿Y ustedes? ¿Tienen un humidificador en casa? ¿Cuáles son sus trucos para aliviar el malestar causado por el aire acondicionado y la calefacción? ¿Y la congestión cómo la alivian?





Foto © Klaus Tiedge/Corbis

2 opiniones:

María dijo...

Yo tengo dos humidificadores:uno en frio bastante grande en el salón y otro en caliente un poco más pequeño en las habitaciones. El problema es que la casa es dificil de "humidificar" toda entera y casi imposible mantener puertas cerradas mientras están los niños. Pero supongo que algo ayudan. Estos dias de bajo cero yo tengo la piel terrible, sobretodo las manos, hasta el punto de ir todo el día con unos guantes de vinilo para no tener que mojármelas ya que me escuezen con sólo mirarlas. Los peques están bastante bien, algo mocosos pero bien. En los peores día ayudo a los humidificadores colocando (sobretodo por la noche) en los radiadores toallas muy muy mojadas. Y si la situación ya es terrible (con 7 o más grados bajo cero varios días que se te secan hasta los ojos) hiervo la cazuela más grande llena de agua. Eso es muy eficaz pero hay que tener cuidado de no olvidarte que las puesto y también gasta mucha energia. Pero da un subidón importante al higrómetro de la pared.

Vivian dijo...

Estoy de acuerdo en que los humidificadores son de gran ayuda, sobre todo con los catarros tan comunes en estas épocas de frío. Y el truco de la cebolla también funciona bastante bien, lo malo es el olor!

Un abrazo!

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